viernes, 28 de febrero de 2020


Mini estudio descriptivo
PERU: EN BUSCA DE UN HACEDOR
Elmer Olortegui Ramírez
Los peruanos estamos pasando por un intenso trauma psíquico a causa de la gran corrupción, aunque no nos demos cuenta, Primero fue, el descubrimiento de la enorme red corrupta del decenio de Alberto Fujimori, en el año 2000. La crisis conmocionó a nuestra sociedad y el estado, escandalizado también, reaccionó inventando la llamada lucha nacional contra la corrupción, para intentar que lo ocurrido no se repitiese. Pero, en aquella ocasión, los culpables fueron solo una fracción de la élite política nacional, algo tal vez tragable.
Solo pasaron dieciséis años para que se revelará que de poco sirvió la lucha nacional contra la corrupción, pues quienes la encabezaron en ese periodo, en secreto, continuaron con la corruptela y a mayor escala, como gatos de despenseros.  
El Caso Lava Jato
Esta vez, a fines de 2016, el caso Lava Jato, remeció a los peruanos con una intensidad, a mi modo de ver, parecida a la del shock económico fujimorista de 1990, cuyas consecuencias psíquicas en la población, dicho sea de paso, hasta hoy no han sido estudiadas en profundidad.
En este contexto, en los últimos tres años, otro interesante fenómeno, también pendiente de estudiar científicamente – la aparición de una nueva clase de magistrados empeñados en perseguir investigar, juzgar y castigar a los presuntos corruptos y lavadores de dinero a como de lugar – permitió el conocimiento de la llamada corrupción transnacional  Lava Jato y sigue impulsando la hecatombe social de la destrucción de la llamada élite política peruana.
De derecha, centro e izquierda, no queda piedra sobre piedra y por lo breve de este trabajo solo incluiremos la larga lista de los principales procesados por la gravedad de sus cargos e imputaciones. Esta nómina de la vergüenza corresponde a los cinco últimos gobiernos. Estos son, en ruta cronológica:
Todos los presidentes y sus hombres
Los cuatro últimos expresidentes de la república (lo cual ya es mucho decir),  Alejandro Toledo Manrique y su presunta organización criminal; la presunta organización criminal del extinto Alan García Pérez; Ollanta Humala Tasso y su también supuesta organización criminal; Pedro Kuzcysnki Goddard y su red criminal operante desde 2004 a 2015. Las esposas de Toledo y de Humala, Elian Karp y Nadine Heredia Alarcón; el exsecretario presidencial de García, Luis Nava; la esposa y la pareja de García Pérez, Pilar Nores y Roxane Chessman; el ex alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio y su organización criminal; la ex alcaldesa de Lima, Susana Villarán y su organización criminal, la presidente del partido fujimorista Fuerza Popular, Keiko Fujimori Higushi y su red criminal; el secretario general del partido Juntos Podemos, Yehude Simons; la ex candidata presidencial del PPC, Lourdes Flores Nano; el ex presidente del consejo de ministros, César Villanueva: el exgobernador  del Callao, Félix Moreno; el ex gobernador del Cusco, Jorge Acurio Titto; el ex viceministro de comunicaciones, Jorge Cuba Hidalgo y su organización criminal y el exministro de transportes y comunicaciones, Carlos Rodríguez.
Además de estos, el caso Lava Jato comprende a aproximadamente a otros 350 procesados, entre funcionarios de menor rango, empresarios y abogados árbitros.
Los descentralizadores de la corrupción
No obstante, es necesario incluir en este nuevo ciclo nacional de gran corrupción – fenomenología estudiada y demostrada ampliamente por el extinto Alfonso Quiroz, en su insuperable “Historia de la Corrupción Peruana” -  a aproximadamente doce ex gobernadores regionales, unos cincuenta y cinco ex alcaldes provinciales y distritales quienes han sido condenados o están en proceso de investigación por apropiarse de recursos de las arcas fiscales en provecho propio.
Ese florecimiento corruptivo sistemático que fue descubierto a partir de 2010 en los niveles subnacionales del Estado, es conocido ya con la denominación de la “descentralización” de la corrupción.
Los casos emblemáticos de este rubro de la corrupción son los del exgobernador de Ancash, César Álvarez, del exgobernador de Cajamarca, Gregorio Goyo Santos, del de Tumbes, Gerardo Viñas y el del Cusco, Jorge Acurio Titto.
Es de anotar como las más notables investigaciones actuales, las de las organizaciones criminales corruptas, “Los temerarios del Norte”, saqueadora de los recursos de la Municipalidad de Lambayeque y “Los Intocables Ediles”, que compromete al grupo depredador de la Municipalidad Distrital de La Victoria, con el presunto apoyo de la exlegisladora aprista, Luciana León.
Sin embargo, esto no es todo. A esos estallidos de gran corrupción, se añadió desde julio de 2018, otro duro golpe para la integridad directa del sistema estatal de supuesta administración de justicia. El caso de los “CNM Audio”, que derivó después en el de ”Los Cuellos Blancos del Puerto”, o “Los Hermanitos”.
Los “Cuellos Bancos del Puerto”
Si Lava Jato puso en la picota y derribó a la llamada clase política peruana, organizaciones y a facciones que en determinados momentos políticos compartieron el poder, Los Cuellos Blancos del Puerto, fue un impacto directo en la línea de flotación del sistema judicial.
Escuchas telefónicas policiales secretas, pero autorizadas por el juez y bajo dirección del Ministerio Público, mediante las que perseguían casos de tráfico de drogas, permitieron descubrir, primero, una vinculación directa entre criminales, algunos en cárcel, con altos funcionarios judiciales de la Cote Superior de Justicia del Callao, para la venta de fallos a cambio de sobornos dinerarios.
Eso llevó después a la detección de un intenso tráfico de influencias; un verdadero mercado de compra venta de nombramientos, traslados, ascensos, fallos judiciales  y otros favores, entre las autoridades chalacas y el grupo controlador del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), organismo judicial que se encargaba de nombrar fiscales y jueces, de ratificarlos, investigarlos y sancionarlos.
Un tercer escalón fue el descubrimiento de que esta red tenía ramificaciones en el mismísimo Poder Judicial, en el Ministerio Público y hasta en la Oficina Nacional de Procesos electorales (ONPE) y estaba enlazada con magistrados ubicados en altos cargos, todos presuntamente conjurados para, gradualmente, con el apoyo de organizaciones políticas en el poder, tomar al control de las instituciones nombradas, siempre en provecho propio.
Este extremo terminó por destruir la poca confianza de la población en el sistema de justicia nacional y ante el escándalo, el régimen del Presidente Martín Vizcarra, tuvo que suprimir el CNM y sustituirlo con gran esfuerzo por la Junta Nacional de Justicia, cuya efectividad está pendiente, en un proceso de reforma judicial que avanza lentamente.
Peruanos anestesiados         
Es evidente que, porque lo estamos viviendo y se ha transformado en un asunto cotidiano, los peruanos estamos como anestesiados por el aplastante peso de la gran corrupción y parece que casi la hemos asimilado, expresando además una conducta social de alta permisibilidad de este comportamiento de las autoridades.
“La corrupción es el estado normal de las cosas en el Perú”; “Roba, pero hace obra”, son dos frases comunes que muestran esa conducta ciudadana nacional. En realidad, falta que psiquiatras, politólogos, sociólogos, antropólogos, historiadores y  expertos en cuanta disciplina hay sobre la conducta humana, analicen con detalle el impacto y las consecuencias de este trance.
Pequeña revolución
No obstante, a priori, por sentido común y simple observación, los peruanos estamos entonces ante una especie de pequeña revolución, pues ha sido destruida si no una clase social, una importante parte, digamos una facción de nuestra alta burguesía, de su élite político-intelectual, detentadora del poder. Y, eso, es una amputación dolorosa y con efectos en casi todas las demás partes del organismo social peruano.
Y, se debe añadir que en lo inmediato,  y ni siquiera en perspectiva, hay visos de la presencia de llamados “líderes políticos” sustitutos, siquiera parecidos a esos constructores de masas y organizaciones de envergadura, tipo Víctor Raúl Haya de la Torres, Fernando Belaúnde Terry, Luis Bedoya, Héctor Cornejo Chávez, Jorge del Prado, de aquel comunismo ligado a Moscú, el mismo Abimael Guzmán solo considerado en función política, Alberto Moreno, del comunismo vinculado a Pekín y paramos de contar.
Otros conceptos que pueden ayudar a describir el estado de ánimo del elector peruano son: decepción, desconfianza, desilusión, desengaño, descreimiento, incertidumbre, inestabilidad, desasosiego, angustia y en algunos casos, crispación, hartazgo, además de los que cunden en las redes sociales, tales como indignación y estamos hartos, etc.
La opción del Hacedor
La historia de la humanidad contiene cientos de ejemplos de pueblos, naciones, imperios cuyos habitantes enfrentaron situaciones similares. Y, es entonces que, comúnmente, surge un curso de acción también repetitivo: la búsqueda de una especie de enviado especial, de un mesías, a veces independientemente de si su origen es divino o simplemente terrenal, de un llamado Hacedor o de quien el pueblo percibe que  tiene la capacidad real de convertir una esperanza, un anhelo, un deseo, un proyecto, un plan y hasta un sueño o una ilusión, en tangible realidad.
Para eso, esta especie de elegido, comúnmente no necesariamente un líder político, ni siquiera caudillo, no  requiere de gran bagaje académico-intelectual; solo necesita estar revestido de un toque singular, inexplicable, casi mágico, que le permite conseguir que las cosas ocurran o se hagan realidad. Nada más.
Este enfoque se concentra más en el estado de ánimo del conjunto de la ciudadanía y en particular de los electores, que se despliega como un potente haz de luz en busca de este tipo de personaje. Y, tiene su expresión sociológica en el estudio del fenómeno del “Outsider”, o jugador líbero, común  a varios países latinoamericanos. Sin embargo, este concepto no tiene en cuenta los componentes místico, religioso o mágico que revisten a la primera figura.
Hacedor, se busca
A mi modo de ver, el pueblo peruano está en trance de buscar un Hacedor, sin que importe cualquier otro rasgo de quien crea que tiene esa capacidad. La convicción de que estamos ante ese tipo de fenómeno social, surge de los resultados de la reciente elección congresal, con más de una sorpresa.
Los resultados confirman el hundimiento de las organizaciones políticas vinculadas estrechamente a la gran corrupción y marcan el surgimiento, dentro de nuestro enfoque del Hacedor, en primer lugar, de Daniel Urresti, un militar que tras ser solo conocido solo en algunos espacios como acusado de asesino y violador, en tiempos del conflicto armado interno, saltó a la fama como destructor de maquinaria y equipo de mineros ilegales de La Pampa, desde un puesto secundario de la Presidencia del Consejo de Ministros, durante el mandato de Ollanta Humala.
Eso le valió su ascenso al cargo de Ministro del Interior, en cuyo desempeño  se le vio casi al frente de operativos anticrimen de gran envergadura, dando golpes a organizaciones criminales y grandes bandas.
Haciendo cosas, directamente en plena calle, armado o no, pero poniendo el pecho, apareció en el humilde cargo de gerente de seguridad de la Municipalidad de los Olivos, en cuya jurisdicción encabezó la lucha contra el llamado crimen violento urbano, algo que hoy saca de las casillas a todo el Estado.
La población, lo percibe entonces como una persona que hace realidad las cosas, no importa cómo, y sin que importe que también esté siendo juzgado por asesino y violador. Tenemos entonces la explicación de su alta votación.
La teoría del Hacedor explica también claramente el resurgimiento espectacular del FREPAP, Frente Popular Agrícola del Perú, impulsado por los votos de los sectores C, D y E, a partir del uso político de la Biblia judeo-cristiana  y “la palabra de Dios”, como supuesta garantía de que ellos sí podrán arreglar el pandemonio de la corruptela generalizada nacional. Son presuntos salvadores del pueblo, en nombre de la fe, la moral y el temor a Dios.
Y, aunque más cercana al caudillo, lo mismo se aplica a la figura del reo Antauro Humala Tasso y de sus reservistas etnocaceristas resurgidos gracias al vientre de alquiler de la Unión Por el Perú.
Por contraste con la ejecutoria del régimen de su hermano Ollanta Humala y, fundamentalmente, a raíz de su sangriento pronunciamiento contra el régimen de Alejandro Toledo, en aquél aciago año nuevo de 2005, aparece como capaz de hacer realidad sus radicales propuestas, como esa de fusilar a los corruptos, su hermano Ollanta incluido, a los  violadores, su ofrecimiento de nacionalizar las grandes empresas mineras y otras.
Nuestro enfoque lleva luces también al caso específico del alcalde de La Victoria, George Forsyth, a quien los sondeos ya incluyen en la lista de los presidenciables del 2021.
Y, esto, ¿por qué? Pues, sencillamente, porque hizo realidad el control municipal de ese centro del crimen disfrazado de emporio de confección textil de Gamarra y ha iniciado un plan consistente que ya ha dado pasos concretos sobre el control de la corrupción en la municipalidad, el mejoramiento del distrito y una mejor seguridad ciudadana.
Con solo su aureola de crack de fútbol, sin mayores luces académicas, pero con una gran capacidad de entender y resolver graves problemas, así como con su atuendo simplísimo que imita al extinto exCEO de Apple, Steve Jobs, despierta reconocimiento y entusiasmo por donde vaya.
Es posible que, sin exhibir grandes obras, la aprobación actual del presidente Martín Vizcarra se deba, en mayor parte, a su decisión de cerrar el Congreso anterior, asumido como altamente tóxico por gran parte de la población.
Un hecho concreto y gravitante imposible de contradecir que también beneficia al expresidente del Consejo de Ministros, Salvador del Solar, considerado dentro de los presidenciables del 2021.  
Si retrocedemos a la tragedia social y económica nacional  que vivimos en las dos últimas décadas del siglo pasado, veremos que al finalizar el primer régimen de Alán García Pérez, no había a quien elegir y de entre los escombros de los partidos políticos surgieron el escritor, Mario Vargas Llosa y el desconocido en política, el exrector de la Universidad Agraria de La Molina, Alberto Fujimori Fujimori.
Desde el enfoque de este trabajo, Fujimori ganó porque el desesperado electorado, lo identificó como alguien capaz de solucionar la terrible situación, deduciendo que encarnaba la eficiencia del pueblo japonés. Podía ser el Hacedor  y en ese sentido, votó por él y acertó para la solución de la pacificación y el fin de la mega crisis económica con inflación anual de 3000%. Lo adicional de su ejecutoria es materia de distinto estudio.
Lamentablemente, dentro de la teoría del Hacedor, la reciente ejecutoria del jefe del Partido Morado, Julio Guzmán, no encaja. No es ni parece un Hacedor, sino todo lo contrario, un incapaz de convertir un sueño en realidad con evidente vocación del fraude, el embauque, el ocultamiento de las cosas, solo en provecho propio. Una lástima.
San Isidro, 3 de febrero de 2020.              
    

domingo, 1 de septiembre de 2019

EN MEMORIA DEL REPORTERO HUMBERTO CASTILLO ANSELMI, EL CHIVO, MI MAESTRO Y AMIGO EN LA BÚSQUEDA DE LA NOTICIA.

TRIBUTO A LA MEMORIA DE HUMBERTO CASTILLO ANSELMI (EL CHIVO)
En Lima, 29 de agosto de 2019


Los actos conmemorativos del Sesquicentenario de la Batalla de Ayacucho, en diciembre de 1974, se realizaron en Lima y Ayacucho. En La Crónica, la de formato grande dirigida entonces por Guillermo Thorndike, como vocero de la revolución velasquista, el sobrio, enigmático, pero férreo y tenaz Alberto Guadalupe, el jefe de informaciones del diario, con cara de boticario, nos había encargado al Chivo Castillo y a mí la firma de la Declaración de Ayacucho, en Palacio de Gobierno, a las seis de la tarde, a pesar de que nuestro turno de reporteros terminaba a las cuatro. Aunque eran tiempos en que las ocho horas diarias se respetaba, a Guadalupe eso no le importaba y había que tolerarlo porque decía que lo hacía por la importancia del tema. Ja, igual era una jodienda suavecita. Casi nos va mal esa tarde. Después de entregar nuestras notas de la mañana, salimos del diario como a las tres de la tarde, abandonando esa especie de patio trasero del centro de Lima que era entonces el Jirón Andahuaylas, a media cuadra de la avenida Grau. Se nos unió el boa Rony Guerra y acordamos ir a matar el tiempo con unos tragos en el Bar Merville, en el jirón Quilca, a media cuadra de la Plaza San Martín, un bebedero de cerveza de tercera categoría que, en verdad, te daba la seguridad de que estabas en un auténtico antro, esos de novelas policiacas. Era un bar de broncas, de botellazos y chavetazos madrugadores. Pero, a esa hora de la tarde era un lugar más o menos tranquilo. Comimos algo y Rony pidió las dos primeras cervezas. 
– Un par, nada más. No se puede chupar tranquilo cuando hay que chambear –, dijo el Chivo, sin convicción alguna y con una sonrisa que denunciaba su inconsistencia. 
Y, en efecto, no fueron dos. Fueron como diez botellas que consumimos mientras hablábamos de cualquier cosa. Llegaron dos patas de La Prensa y la cosa se animó más cuando alguien pidió choritos a la chalaca. Total irresponsablemente nos olvidamos de Palacio de Gobierno, del sesquicentenario de Ayacucho y del buen Guadalupe y todo lo demás. Reaccionamos a eso de las seis y cuarto de la tarde. Era tarde y difícilmente íbamos a poder ingresar a Palacio. El procedimiento era que los reporteros asignados debían esperar en una oficina a la que se accedía por la puerta de la Calle Palacio, donde los agentes de la seguridad identificaban a cada uno, antes de hacerlos pasar hacia el salón designado. Después, cerraban la puerta y no atendían nadie. Por ahí, a esa hora era imposible entrar. 
Anochecía en Lima cuando llegamos jadeando a la Plaza de Armas cruzándola por el centro pues íbamos a intentar entrar por la mera puerta principal de Palacio. Era la única vía posible si los guardias enjaezados se apiadaban de nosotros, argumentando que éramos del diario que representaba al Gobierno. Antes de cruzar la calzada, nos arreglamos las corbatas y nos peinamos. En esos instantes apareció por Carabaya una escolta de motociclistas abriendo calle a la comitiva de alguno de los invitados de alto rango. 
– Corre detrás del auto principal– gritó el Chivo, pasando del dicho al hecho y agregando – Somos de la seguridad boliviana. El carro es de Banzer. Nosotros somos bolivianos –.
En medio de gran estruendo de motos y autos rápidamente nos pusimos detrás de la gran limousine del dictador altiplánico y quién lo diría, pasamos la gran puerta sin problemas hacia el patio principal de Palacio. Ya era algún avance. Todos parecían dar órdenes a gritos. Banzer estaba retrasado. Había apuro. Los guardias del Batallón Mariscal Nieto que resguarda Palacio ni nos miraron. Los de protocolo de la Cancillería corrían a recibir a Banzer. El procedimiento es rápido. Banzer es casi un enano enfundado en su tenida militar color rata. Alguien dice que todos los demás invitados ya llegaron y que la ceremonia va a empezar. El dictador chiquito se mueve rápido y nerviosamente junto a sus edecanes que lo flanquean hacia la alfombra roja que se pierde en el interior intensamente iluminado de Palacio de Gobierno. La suerte está echada. Nos confundimos rápidamente entre la comitiva de Banzer y entramos sin ninguna dificultad a Palacio, por la puerta grande. Los de protocolo conducen al mandatario del otrora Alto Perú hacia el gran Salón Túpac Amaru. Cuando entra se escucha al interior una salva de aplausos. Todas las puertas del gran salón están resguardadas por efectivos antimotines de la Guardia Civil y agentes de Seguridad del Estado de la Policía de Investigaciones. Los periodistas están al fondo, detrás de los asistentes. Palacio resplandece de punta en blanco. El Chivo tiene problemas pues su misión, la más importante es entrar al salón y cubrir la parte política. Yo estaba encargado del entorno y de los detalles de la magnífica cena de gala que el general Juan Velasco Alvarado y su esposa iban a ofrecer esa noche a sus invitados. Alberto Guadalupe había sido preciso. Quería saber hasta que postre iban a degustar los importantes paladares de la ocasión, luego del gran acto político. 
– ¿Cómo vas a entrar, si ahí está Ibáñez? Si nos ve nos botará con cajas destempladas. Creo que estamos jodidos–
El chivo sonríe. 
– No te preocupes – responde sonriente haciendo un gesto de capo de la marimba. Al toque, dando un paso adelante, recibió de alguien un gran folder de cuero de color rojo y sabiendo exactamente lo que tenía que hacer avanzó hacia la puerta del gran salón y se lo entregó a otra persona del protocolo. El muy pendejo se había incorporado ingeniosamente a la cadena humana de transporte de los ejemplares de la Declaración de Ayacucho que debían firmar Velasco y los dignatarios asistentes. Claro, nadie podía dudar de que era algún tercer secretario de tez blanca y cabello albino, enfundado en su atuendo azul oscuro, camisa de tenue color crema y corbata de rojo oscuro. Es su ventaja, su valor agregado, lo sabe y lo usa. Por mi parte, tengo que apurarme e ir hasta el salón de la cena de gala y levantar toda la información posible. 
Entonces, se produjo un gran murmullo dentro del Túpac Amaru. Por una puerta lateral, desde una galería interna sale en tropel hacia el pasillo un grupo de reporteros, fotógrafos y camarógrafos. Son los enviados especiales de los medios extranjeros que intentan entrar al mismísimo salón Túpac Amaru. Ibáñez Burga, el jefe cara de piedra de la Casa Militar de Palacio de Gobierno, no está. Había subido a avisar a su jefe que ya es hora de bajar a la ceremonia. Aprovechando eso y forcejeando contra la guardia, los reporteros afuerinos lograron entrar al salón y acomodarse para tener mejores vistas. En eso, fuertes taconazos de los Húsares de Junín, con uniforme de gala, llaman la atención de todos hacia la gran escalinata de mármol con balaustre dorado que lleva hacia el segundo piso. Es el general Juan Velasco Alvarado, el todopoderoso jefe indiscutido e indiscutible de la revolución peruana. En medio de la potente luz de los reflectores palaciegos el cuadro es profundamente patético. 
A duras penas, el gran dictador que en l969 había roto el espinazo de la rancia oligarquía peruana, decretando su desaparición como clase social con la reforma agraria, empieza a bajar trabajosamente apoyándose en dos ominosas muletas de aluminio. Todos se ponen rígidos a pesar de que están ante un minusválido, un hombre disminuido. Y es que, a pesar de su condición, Velasco impone respeto y temor. El general es un líder cojo desde febrero de 1973, pero ni su condición de anfitrión de la gran reunión sudamericana hace que el general pueda dominar el rictus de amargura e impotencia que resalta en su rostro. A su costado, Ibáñez Burga también baja, atento a cualquier desequilibrio de su jefe. Ambos están impecables dentro de sus sobrios uniformes de generales del ejército, aunque no llevan el de gala. La revolución no es ostentosa. En el centro de la severa pero rutilante marquesina política del momento, en el centro del poder, la tenida castrense de Velasco tiene un detalle penoso, trágico y ominoso. La bocamanga que corresponde a su pierna amputada está plegada hacia arriba y pegada a la tela a la altura del muslo, probablemente con un alfiler o un gancho imperdible, vaya uno a saber. El “Chino” está bien peinado. El lustre de su único zapato negro lanza destellos. Su descenso se hace interminable y en el profundo silencio que domina la escena hasta se escucha su dificultosa respiración, como un jadeo. 
Cuando el general gana el piso firme, la banda de guerra ataca en su honor los acordes de la marcha “Túpac Amaru”, el himno de la revolución. El amplio recinto parece vibrar con la música marcial. El general avanza maltrecho pero firme. Saluda a algunos con leves movimientos de cabeza y los mira fijamente, como escudriñando sus pensamientos. No sonríe a nadie. A cada paso sus manos se crispan, cerrándose sobre las asas de las muletas que le ayudan a avanzar. Al llegar a la puerta del salón Túpac Amaru, adentro estalla una salva de aplausos mientras la marcha continúa.
A través de una de las puertas de vidrio veo al Chivo dentro del gran salón. Sigue en el grupo de los secretarios de la cancillería y ahora recibe los lapiceros especiales con los cuales, los dignatarios suscribirán el histórico documento. Al iniciarse la ceremonia para fue el hoy o nunca. Con la vigilancia relajada, pero atenta a lo que ocurría en el interior del Túpac Amaru, fue fácil llegar al Salón Sevillano, mi teatro de operaciones, lugar de las cuchipandas palaciegas. Aún a media luz y en silencio es imponente. Está adornado con tules blancos y rosados. De una de las mesas tomo rápidamente el menú y en eso el jefe de mozos me sorprende. Pero es un tipo amable. Me pregunta quién soy. Le digo la verdad y agregó que el secretario de prensa de Palacio, el señor Zimmerman, sabe y tiene gran interés en la nota que mañana publicará la prensa sobre el ágape organizado por su amable persona. Para la nota, le pregunto si podría darme su nombre completo para acreditarlo como el artífice de tan notable agasajo. Me da su tarjeta y toda la información que necesitaba. Tenía mi nota. Salgo hacia el pasillo y dentro del Túpac Amaru, seguía el acto central. Salí de la sede del Gobierno por la puerta de la Calle Palacio, que estaba desierta por el cierre del perímetro para mayor seguridad. En Lampa, tomé un taxi hacia La Crónica. Cuando terminaba mi nota llegó el Chivo, apurado y movedizo hasta su máquina. Se concentró en su nota aislándose completamente. La media borrachera que nos habíamos metido en el Merville, se había esfumado totalmente. Me despedí agradeciéndole por la lección de reporterismo recibida: nunca regreses a tu redacción sin llevar la noticia. Solo sonrió, me miró un instante mientras tecleaba con los cinco dedos, cosa que había aprendido como amanuense de notaría en Trujillo y antes de escribir el siguiente párrafo, lo musitó para sí mismo, pues primero hablaba lo que redactaba.

miércoles, 9 de enero de 2019


Chávarry abre indagación a Pérez por viejo caso del ‘Moqueguazo’

ELMER OLÓRTEGUI
Publicado
 hace 2 días 
en
 8 enero, 2019
Por


                                  Pedro Chávarry Vallejos, ex Fiscal de la Nación. 


En Moquegua, el fiscal adjunto superior Alfredo Edgardo Rojas Pedregal, encargado de Control Interno, inició una investigación preliminar contra el fiscal José Domingo Pérez por presunta “inconducta funcional” en su manejo del caso “Moqueguazo”, en el que fue implicado el hoy presidente Martín Vizcarra.
El fiscal moqueguano le dio a Pérez cinco días hábiles para entregar sus descargos, en una actuación de oficio. Esto quiere decir por su cuenta y riesgo en cumplimiento de sus funciones, aunque el hecho coincide con el empeño de Chávarry de desacreditar al fiscal Lava Jato.
Tiene fecha viernes 4 de diciembre, la que corresponde al día en que Pérez Gómez allanó las oficinas de Juan Manuel Duarte Castro, asesor del fiscal de la Nación Pedro Chávarry, en busca de evidencias de la relación Fuerza Popular-Chávarry.
EL ORIGEN
La disposición de investigar a Pérez Gómez dice que el origen es la Resolución N° 2312 – 2018, del 13 de noviembre pasado emitida por la Oficina de Control Interno de Lima, mediante la cual remite a Moquegua archivos de recortes periodísticos que denuncian una supuesta “inconducta funcional” de Pérez Gómez en el “Caso Moqueguazo”.
En la resolución consta que se trata de solo 4 recortes periodísticos que fueron remitidos a la oficina de control interno de Lima el 15 de octubre de 2018, nada menos que por el secretario general del Ministerio Público, Aldo León Patiño, brazo derecho de Chávarry.
MÁS HOSTILIZACIÓN
Este origen limeño apunta a que el nuevo proceso no es más que otro ataque u hostilización del fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, contra el equipo Lava Jato, y en particular contra el fiscal Pérez.
La disposición de Rojas Pedregal no menciona en ningún punto alguna relación sospechosa entre el fiscal Pérez Gómez y el entonces investigado Martín Vizcarra. Solo arguye la imputación genérica de “inconducta funcional”, y no la describe.
PARA DESTRUIRTE MEJOR
Pero es posible que los reportes periodísticos recibidos de Control Interno de Lima como “noticia criminal” contengan imputaciones no corroboradas de esta supuesta relación y de presunto favorecimiento a Vizcarra.
Al respecto, esta acumulación de indicios coincide con insistentes denuncias del semanario Hildebrandt en sus trece, de que uno de los objetivos fijados por la jefa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, como parte de su plan de avasallar al régimen de Vizcarra, es investigar a fondo el pasado personal y político del actual Jefe del Estado en busca de evidencias que pudiesendestruirlo.
La idea central de la maniobra sería investigar si, en efecto, Pérez libró ilegalmente de responsabilidad en el “Moqueguazo” a Vizcarra y otros siete inculpados, a pesar de que su decisión de exonerarlos fue plenamente apoyada por la Corte Superior de Apelaciones de Moquegua que confirmó su decisión.
“MOQUEGUAZO”
El “Moqueguazo” ocurrió entre el 5 y el 16 de junio del 2008, durante el último gobierno de Alan García Pérez, siendo presidente del consejo de Ministros, Jorge del Castillo Gálvez.
El movimiento de protesta de carácter departamental o regional, tenía como objetivo conseguir que el gobierno asignara un mayor porcentaje del canon minero a Moquegua que, en aquel tiempo, recibía un monto muy inferior al correspondiente a Tacna.
OCHO ABSUELTOS
En junio de 2010, la Sala de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Moquegua absolvió de todo cargo a ocho personas inculpadas por los hechos de violencia y secuestros generados por el “Moqueguazo”.
Entre los absueltos estaban los entonces candidatos a la presidencia del Gobierno Regional, Martín Vizcarra Cornejo y Hugo Quispe.
También quedaron libres: Juan Rodríguez, Maycol Salas Mamani, Santos Torres Gutiérrez, Mario Cornejo Medina, Guillermo Kuong Cornejo y Dick Villalobos Arismendi.
En la investigación a cargo del entonces fiscal provincial penal José Domingo Pérez, este los eximió de responsabilidad en su dictamen del 2009, pero el caso subió a la Corte Superior por apelación del procurador del Ministerio del Interior, Talledo Chávez.
De acuerdo al fallo de entonces, el juicio oral continuó contra los dirigentes Zenón Cuevas Pare –hoy nuevo gobernador moqueguano-, Cristala Constantinides, Katherine Maldonado, Julio Aráoz.
A finales del 2010, Martín Vizcarra fue elegido gobernador regional de Moquegua y no tuvo ninguna dificultad judicial para asumir el cargo.
ALGO MÁS
En diciembre de 2011, la Sala Penal de Moquegua condenó a cuatro y tres años de pena suspendida a los dirigentes Katherine Maldonado Palomino y Zenón Cuevas, respectivamente. Cristala Constantinides Rosado, expresidenta regional, fue absuelta.


Asesora de Chávarry sacó tres cajas de documentos de oficina lacrada

ELMER OLÓRTEGUI
Publicado
 hace 12 horas 
en
 9 enero, 2019
Por


                                Ex asesora de Chávarry, Rosa Venegas Mello


Rosa Venegas, periodista y asesora del entonces Fiscal de la Nación Pedro Chávarry, y tres policías del resguardo del alto funcionario, violaron el sábado 5 pasado el sello fiscal de la oficina del asesor Juan Duarte y sustrajeron documentos en tres cajas, entorpeciendo gravemente el esfuerzo del equipo Lava Jato por comprobar vínculos ilícitos entre Fuerza Popular y Chávarry.
Se trata de un grave escándalo que enmarcó la dimisión de Chávarry al cargo de Fiscal de la Nación al que se sumó ayer la inspección de su residencia en La Molina que realizó la fiscal provincial del Callao, Sandra Castro, para corroborar testimonios de un colaborador eficaz del caso “Los cuellos blancos del puerto”, en el cual el exmandamás del Ministerio Público está involucrado.
El coordinador de las fiscalías contra el Crimen Organizado, Jorge Chávez Cotrina, dijo que solo fue un acto sencillo de verificación del inmueble y ni siquiera ingresó a la casa.


                                   Ex congresista Rosa Venegas
                                  

NEXO CON EL FUJIMORISMO
El descubrimiento de la incursión de la asesora Venegas con sustracción de presuntas evidencias, refuerza la tesis de los fiscales Vela y Pérez de que en coordinación con Fuerza Popular, Chávarry realizó acciones de hostilización y desmantelamiento contra el equipo Lava Jato, para favorecer a Keiko Fujimori y sabotear el acuerdo de colaboración eficaz entre Odebrecht y la Fiscalía.
Si Chávarry reveló por su propia boca en un interrogatorio judicial que contrató a Juan Duarte como nexo con el Congreso, por recomendación de dirigentes del fujimorismo, el “Chavarrygate” de Venegas, la expone como parte de esa coordinación, dado que ella fue contratada por Duarte, cuando se desempeñaba como asesora de la congresista Karina Beteta, una de las más recalcitrantes keikistas.
SEGUNDO ALLANAMIENTO FRUSTRADO
El “Chavarrigate” se descubrió el domingo 6 cuando con una ampliación de la orden judicial de allanamiento, el fiscal Pérez Gómez se dio con la sorpresa de que los precintos que había colocado la madrugada del sábado en la oficina del asesor Juan Duarte, habían sido violados.
Pérez suspendió el allanamiento y se incautó registros y videos de vigilancia del lugar mediante los cuales estableció que la asesora y excongresista Rosa María Venegas Mello fue quien dirigió la operación de intromisión y sustracción de documentos de la oficinas de Duarte.
Para eso contó con la complicidad de los resguardos policiales del entonces Fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, el suboficial superior Juan Arias Contreras y los técnicos de segunda James Duran Rodríguez Zavaleta y Hugo Gerardo Robles Chong. Arias trabajaba con Chávarry desde el 2011 y los otros dos desde julio de 2018.
Los tres pertenecen a la División de Seguridad del Estado. La Inspectoría General de la Policía Nacional los ha sometido a investigación disciplinaria con fines de posible destitución y expulsión.
Lo sorprendente es que la incursión se llevó a cabo en la tarde del sábado 5 de enero, cuando inexplicablemente los dos policías de la División de Delitos de alta Complejidad DIVIAC que apoya a la Fiscalía del caso Lava Jato, quienes vigilaban la oficina lacrada, abandonaron sus puestos y se fueron a almorzar a otro lugar.
16 MINUTOS
Luego de que el suboficial PNP James Rodríguez Zavaleta violó los precintos a las 3:20 de la tarde, Venegas, usando una llave, entró al ambiente lacrado señalado como la oficina N°5, junto con Rodríguez Zavaleta, según los videos tomados por las cámaras de seguridad e incautados por Pérez
Otro de los policías se mantuvo en el pasillo como contención o distracción.
Venegas hizo tres entradas y salidas siempre usando la llave y en cada oportunidad se llevó documentos en una caja de tamaño mediano. Su última salida ocurrió a las 15:36. Su delictiva incursión duró 16 minutos.
“ÓRDENES DEL FISCAL DE LA NACIÓN”
Según Canal N, un informe policiaco sobre los hechos describe que una mujer vigilante, al percatarse del movimiento, preguntó al efectivo encargado de la contención ¿qué estaba sucediendo? El efectivo le respondió: “Cumplen órdenes superiores de parte del Fiscal de la Nación”, aunque este proclama inocencia y hasta dice que no recuerda los nombres de sus escoltas.
VENEGAS, LA INCURSORA
Ayer, Venegas Mello admitió ante medios de prensa que ingresó a la oficina sellada, pues la compartía con el asesor Juan Manuel Duarte.
Argumentó que ingresó a la oficina sellada porque no reconocía como válido el lacrado y porque quería preservar sus documentos personales y privados, así como sus fuentes periodísticas.
Explicó que antes de tomar su decisión consultó con una persona, a la que se ha negado a identificar, si podía ingresar al sitio precintado por el fiscal.
“Quería preservar los documentos que se encontraban en el despacho del doctor Duarte que me pertenecían, que si se conocían iba contra mi privacidad y mi intimidad”.
Como su consultor le respondió que mientras no hubiese orden del juez podía hacerlo, entró.
VENEGAS DESAFIANTE
En Radio Exitosa adujo que como sabe de leyes consideró que el fiscal Pérez había allanado espacios asignados al Fiscal de la Nación, vulnerando la Constitución.
Desafió a Pérez Gómez a allanar su domicilio y tratar de encontrar los documentos que sacó y, son sorna, le pidió que si va que le lleve chocolates, que le gustan,y se declaró dispuesta a purgar prisión preventiva mientras la investigan, pues demostrará su inocencia.
Venegas exculpó a Chávarry, al señalar que actuó por cuenta propia, e incluso le pidió disculpas por los problemas que le han causado y que afectan la imagen del fiscal.
LO QUE LES ESPERA
El fiscal coordinador del equipo Lava Jato, Rafael Vela Barba, advirtió ayer a Venegas y sus cómplices que enfrentan una probable condena de 6 años de prisión, por lo que les instó a que se acojan cuanto antes a la colaboración eficaz y digan la verdad.
El coordinador de las fiscalías contra el crimen organizado, Jorge Chávez Cotrina, consideró ante la prensa que Venegas y sus cómplices habría cometido un concurso de delitos: obstrucción a la justicia, encubrimiento real y hurto y reclamó su detención inmediata.
CHÁVARRY DESCONOCE
Por su parte, antes de renunciar, declaró a la estación Blu Radio de Colombia que él no envió a nadie a entrar a esos ambientes, que recién se había enterado por la prensa de la violación del lacrado de las oficinas intervenidas y que desconocía quiénes son los escoltas involucrados, porque tenía 16 asignados.