sábado, 17 de octubre de 2015

SINGAPUR O LA DICTADURA BUENA
Por Elmer Olórtegui

Este trabajo es una contribución al esclarecimiento de una supuesta masiva aplicación de la pena de muerte a condenados por homicidio, corrupción, tráfico de droga (opio) y violación, que habría determinado en gran parte el exitoso desarrollo económico y social de Singapur.

En Internet hay información superficial sin fuente cierta sobre supuestos fusilamientos masivos de cerca de 500 mil condenados por los delitos mencionados, como solución final al problema de la delincuencia, la inseguridad y la corrupción. Pero, una búsqueda mayor, muestra que esa versión sería solo una  leyenda negra de la red, pues en ella no hay evidencia consistente.

La historia del éxito del  cuarto “Tigre de Asia” es más o menos así: desde su independencia en 1965, a pesar de que algunos dicen que Singapur  es una “Democracia peculiar”, allí gobierna una dictadura, una satrapía,  la mano de hierro de un solo grupo político, el Partido de Acción Popular, el PAP surgido de una alianza entre el grupo de Lee Kuan Yew y el Partido Comunista.

Ya en el poder, Kuan Yew se deshizo de los comunistas y se alió con la derecha (Idem Perú 2011- 2016) e impuso su política de desarrollismo  a ultranza, con una férrea represión a toda oposición, a cambio de prosperidad.

Antes de convertirse en el dictador más exitoso del siglo XX o en “el déspota más inteligente e incorruptible del mundo”, Lee Kuan Yew o “Harry Lee” fue espía de los aliados, abogado sindicalista y pro socialista  graduado en Cambridge. Oficialmente, gobernó 31 años, hasta 1991. Pero, realmente lo hizo hasta 2011, a la sombra de sus sucesores. Ejerció el poder  como cualquier rey absolutista.

Hoy, tras su reciente muerte y la realidad de su país, nadie niega su gran visión de estadista y su condición de “Padre de la patria” singapurense. Realizó su política ejecutando tres planes de desarrollo de carácter obligatorio como los “planes quinquenales” comunistas, contrarios al liberalismo económico, pero consustanciales con la idiosincrasia asiática.

Así solucionó los graves problemas de escasez de vivienda, de servicios de salud, de empleo, de seguridad pública (Homicidio, corrupción, narcotráfico y violación; de falta de justicia, de mucha  suciedad) y encarriló a su isla para convertirla en el más grande hub del Asia del Sur y centro de desarrollo de la nanotecnología.

Como parte de los planes de desarrollo quinquenales obligatorios (como la Sopa de Herodes) , Lee Kuan, el “Dictador Bueno”,  realizó reformas de estado transversales y sectoriales:

i)              Promulgó un severo código penal que impuso la pena de muerte para asesinos, corruptos, violadores, narcotraficantes, así como  trabajo forzado, vestido infamante y azotes ante los medios de comunicación para delitos menores, prohibió el homosexualismo, purgó al poder judicial y a la policía, aumentó el número de jueces y los obligó a trabajar en las noches para reducir a 6 meses la duración de los juicios. También implantó elevadas multas por ensuciar las calles y por  conductas impropias.
ii)             Reformó su educación orientándola hacia las TICs y la competencia, estableció el inglés como idioma oficial, envió  a cientos de singapurenses a estudiar en el exterior y contrató a numerosos profesores extranjeros para sus escuelas.
iii)               Igualó la paga de los burócratas con la de los ejecutivos privados y declaró “tolerancia cero” al tráfico de influencias.
iv)             Controló  a los medios de comunicación, las redes sociales  y la oposición, persiguiendo por difamación a cualquier  crítico, hasta dejarlo en la miseria. La ley prohíbe también mascar chicle  y distribuir volantes en las calles. Así mismo, premia, en efectivo, a quienes conducen bien sus automóviles.  

Aunque a  Singapur le dicen la “capital mundial de la pena de muerte” por su elevada tasa respecto a su población: 70 ahorcamientos entre 4 millones de habitantes,  no he encontrado informes fidedignos ni  estadísticas confiables sobre fusilamientos masivos por esa causa. El país usa la horca.

Amnistía Internacional, ha protestado contra Singapur por su restricción a los derechos humanos y a las libertades civiles. Su último informe 2014-2015, dice que en noviembre de 2012, Singapur abolió la pena capital para algunos casos de asesinato y narcotráfico, conmutándola por cadena perpetua y 15 azotes, pero la impuso a delitos de uso de la  energía nuclear con fines asesinos. En marzo de 2014  suspendió una ejecución. Pero, en julio de ese año ahorcó a dos sentenciados antes de la abolición.   

Juan Carlos Mathews, profesor de la Universidad del Pacífico, resume así los éxitos de Singapur: Es uno de los cuatro centros financieros más importantes del mundo.
Sus habitantes son ricos, con un per cápita de US$38,972.
No hay inflación.
La delincuencia y la corrupción son mínimas.
Su infraestructura vial es de primera y para todos.
Tiene el puerto marítimo con la mayor capacidad  en el mundo.
El WEF o fórum Económico Mundial  lo tiene como segundo país más competitivo, solo superado por Suiza.

Conclusión:
Lee Kuan Yew, hizo lo mismo que el general Park, el tirano surcoreano y otros sátrapas asiáticos: combinó el voluntarismo, el absolutismo, la obediencia y disciplina asiática, con la planificación centralizada comunista de la economía para lograr el progreso de sus países  y  añadieron  quizá un poco más del ingrediente de la pena de muerte, común en toda Asia.   


Fuentes:


David T. Johnson Profesor de Sociología,UniversityofHawaii:


Informe Amnistía Internacional 2014-2015:

Juan Carlos Mathews: 






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