domingo, 17 de julio de 2016

ELOGIO A LA BUROCRACIA

Por Elmer Olórtegui Ramírez

Las cuatro lecturas propuestas para este trabajo: “Estudio de la Administración” (Woodrow Wilson, 1887), “La Burocracia” (M. Weber), “Notas Sobre la Teoría de la Organización” (L. Gulick) y “La Administración Científica” (F. Taylor, 1912), consisten en aportes claves al desarrollo inicial de la etapa científica del “pensamiento administrativo”, ocurrida durante las últimas dos décadas del siglo XIX y las tres primeras del XX.

Este período coincide con tres hechos planetarios a tener en cuenta: i) la segunda revolución industrial impulsada por el notable avance científico y tecnológico,  ii) el inicio de la transnacionalización y la fase imperialista del capitalismo, con grandes empresas, y conglomerados, generadores de la producción estandarizada y a gran escala y iii) el surgimiento del comunismo como amenaza del capitalismo, aunque después, solo dividiera al mundo en dos.

El cuerpo de pensamiento de la “administración científica” surgió, entonces, como respuesta a la necesidad de las empresas de acometer con éxito los nuevos desafíos y, también, a la urgencia de los estados  de ejercer un adecuado control sobre este avance imparable, en respaldo de sus ingresos y de los derechos de sus ciudadanos o súbditos.

En este contexto,  para que la administración científica y, sobre todo, su componente burocrático estatal se pusiera los pantalones largos, Thomas Woodrov Wilson, planteó la necesidad de su estudio sistemático, a partir del conocimiento de su historia y  de que  su tema central era buscar métodos administrativos  basados en fundamentos y principios estables, de tal manera que los países que no los tenían pudiesen adoptar aquellos que habían sido desarrollados con éxito por distintos tipos de sociedades o sistema políticos, sin temor a contaminarse por otros aspectos negativos del ejercicio del poder.

Wilson – quien cuando publicó su trabajo en la revista “Political Science Quarterly” luchaba por poner fin al método del “botín partidario” para la formación de la burocracia estadounidense- promovió la adopción de los sistemas administrativos estatales desarrollados por los regímenes europeos absolutistas del reino de Prusia (Federico El Grande) y del Imperio Francés (Napoleón Bonaparte). No obstante, Wilson no aportó ejemplos precisos de la eficiencia y de la bondad de esos sistemas.  

A mi modo de ver, él éxito absolutista en el campo que atañe directamente al bienestar de sus sociedades corresponde con mayor precisión al hecho histórico posterior del  gran desarrollo económico que en la segunda mitad del siglo XX alcanzó el grupo de países llamado ”Los Tigres del Asia”, con base en regímenes absolutistas esenciales y  tiránicos.

En el caso de Wilson, creo que es importante anotar su marcado “eurocentrismo”, pues su bosquejo de la historia de la administración, no toma en cuenta la notable experiencia del Imperio Chino que dio origen a una de las burocracias más antiguas, preparadas y eficientes, basada en la meritocracia y la calificación académica de sus recursos humanos, independientemente de la división de su población en clases sociales muy diferenciadas.

La visión wilsonniana tampoco  toma en cuenta la experiencia japonesa ni la de la India. Pero, es indudable que Wilson hizo un aporte sustancial sobre la necesidad de modernizar la gestión administrativa del estado como principal medio de ejercer mejor el poder, planteando la separación de lo administrativo y lo político (para dejar atrás los procedimientos del “clasismo” y del “botín” en la constitución de los equipos burocráticos).

Sin embargo, no queda claro si sus planteamientos involucraban la participación multirracial en la administración estadounidense  de finales del siglo XIX y principios del XX, teniendo en consideración que, cuando  joven,  Wilson  fue cercano al Ku Klux Klan, un racista declarado y consecuente.

Durante su ejercicio como el vigésimo octavo presidente de EEUU, entre 1913-1921, afectó los derechos civiles de los estadounidenses, segregó a los trabajadores federales sacándolos de puestos de responsabilidad y autorizó los lavabos y comedores separados para blancos y negros.

En línea de desarrollar la administración moderna, Frederick Taylor publicó en 1911 su libro “Principios de la Administración Científica” y al año siguiente presentó el resumen testimonial aquí examinado, ante la Cámara de Representantes de los EEUU, planteando que el nuevo concepto en boga, era más eficiente que la llamada “Administración Por  Iniciativa y Beneficios”.

Taylor demostró que, para los intereses del capital centrado en la máxima ganancia en el menor tiempo posible, eran más adecuadas las principales características de la administración científica, pues su enfoque promovía: i) La iniciativa regular del trabajador, la aceptación de nuevas y extraordinarias cargas y deberes por parte de la administración.

En su afán de darle sustento científico a sus planteamientos, Taylor planteó que la administración científica tiene  tres “principios”: i) El acopio del conocimiento tradicional disperso entre los trabajadores o miembros de una organización, que debe ser tabulado y procesado como ciencia divulgable y cuya utilización genera mayor productividad, mejores salarios y más ganancias. ii) La elección científica y el desarrollo progresivo de los trabajadores y iii) La vinculación de la ciencia y el conocimiento acopiado y elaborado para trabajadores seleccionados  y preparados para la continuación de su evolución.
  
Casi en orden cronológico, en su  nota “La Burocracia”, Max Weber, con una rigidez digna del mejor teuton, le pone pantalones largos  a la administración estatal científica, planteando un modelo ideal. Su fórmula se rige por tres “principios”:

i)       El establecimiento de “áreas y jurisdicciones  fijas y oficiales, lo cual supone la ejecución de actividades regulares consideradas “deberes”, por una autoridad bien delimitada y metódica, a cargo de recursos humanos altamente capacitados, no sujetos a límite de tiempo y con facultades de emitir decretos reguladores en abstracto, en cuyo contexto se deben resolver cada uno de los casos.

ii)      La autoridad jerárquica de la Oficina, constituida por archivos, funcionarios y equipo material correspondiente, totalmente diferenciada y separada físicamente del domicilio del responsable y del origen de sus recursos económicos familiares.

iii)     Una clara posición del funcionario, definida por una vocación inquebrantable de servicio, desvinculada del ansia de logro de rentas y prebendas, por su alta preparación científica, su independencia del poder central y una lealtad al superior a toda prueba, lo cual en su conjunto, le permite el disfrute de una alta estimación social.
En el caso del ingeniero Lumas Gulick, sus “Notas  sobre la Teoría de la Organización- 1937”,  constituyen otro aporte notable. Plantea que todas organizaciones  sociales, tienen que sustentarse en la División del Trabajo  y en la Organización Integrada, pero sobre todo en la especialización, para alcanzar máxima eficiencia y eficacia; especialización debida a las herramientas, a las máquinas, a los materiales, a los conceptos, a las técnicas generadas por la ciencia la tecnología y a los sistemas sociales nuevos (el capitalismo industrial).

Sin embargo, nada de esto funcionará, si la organización no avanza gracias a la planificación y  a la coordinación de acciones, según la organización  o el predominio de una idea, con un control de alcance total.

A Gulick se debe la incrustación del concepto – antes reservado sólo a lo militar – de  la unidad de mando en toda organización social y en particular en las empresariales, concepto cuya aplicación debe ir acompañada de la “homogeneidad” en procesos y en propósitos.

Gulick es uno de los arquitectos de la moderna organización social  correspondiente a la etapa del capitalismo industrial transnacional encuadrada en su famosa fórmula, adaptada de Henry Fayol: POSDCORB (Planeamiento + Organización + Personal + Dirección + Coordinación + Información + Presupuesto)

Desde aquella alborada hasta hoy mucha agua ha corrido bajo el puente. La burocracia estatal y privada, cumple actualmente una función básica para el ejercicio del poder y para conseguir cada vez mayor bienestar en el caso de todas las formas del Estado y, para lograr la mayor competitividad, en el caso de las empresas.

En el tránsito hacia la nueva Sociedad de la Información  y el conocimiento, es posible que su performance mejore gracias al veloz desarrollo tecnológico, de tal modo que esté cerca la realización del pronóstico contenido en el cuento corto del gran poeta Carlos Germán Belli: conectada la super red de todo el universo, se acercó un hombre y preguntó a la pantalla: ¿Existe Dios?, ante lo cual, el sistema respondió: ¡Ahora, sí!


Maestría en Gobierno y Gestión Pública- IGGP-UPSMP. Semestre III,  Mayo de 2015. 
Curso: Gestión Por Resultados.



sábado, 17 de octubre de 2015

SINGAPUR O LA DICTADURA BUENA
Por Elmer Olórtegui

Este trabajo es una contribución al esclarecimiento de una supuesta masiva aplicación de la pena de muerte a condenados por homicidio, corrupción, tráfico de droga (opio) y violación, que habría determinado en gran parte el exitoso desarrollo económico y social de Singapur.

En Internet hay información superficial sin fuente cierta sobre supuestos fusilamientos masivos de cerca de 500 mil condenados por los delitos mencionados, como solución final al problema de la delincuencia, la inseguridad y la corrupción. Pero, una búsqueda mayor, muestra que esa versión sería solo una  leyenda negra de la red, pues en ella no hay evidencia consistente.

La historia del éxito del  cuarto “Tigre de Asia” es más o menos así: desde su independencia en 1965, a pesar de que algunos dicen que Singapur  es una “Democracia peculiar”, allí gobierna una dictadura, una satrapía,  la mano de hierro de un solo grupo político, el Partido de Acción Popular, el PAP surgido de una alianza entre el grupo de Lee Kuan Yew y el Partido Comunista.

Ya en el poder, Kuan Yew se deshizo de los comunistas y se alió con la derecha (Idem Perú 2011- 2016) e impuso su política de desarrollismo  a ultranza, con una férrea represión a toda oposición, a cambio de prosperidad.

Antes de convertirse en el dictador más exitoso del siglo XX o en “el déspota más inteligente e incorruptible del mundo”, Lee Kuan Yew o “Harry Lee” fue espía de los aliados, abogado sindicalista y pro socialista  graduado en Cambridge. Oficialmente, gobernó 31 años, hasta 1991. Pero, realmente lo hizo hasta 2011, a la sombra de sus sucesores. Ejerció el poder  como cualquier rey absolutista.

Hoy, tras su reciente muerte y la realidad de su país, nadie niega su gran visión de estadista y su condición de “Padre de la patria” singapurense. Realizó su política ejecutando tres planes de desarrollo de carácter obligatorio como los “planes quinquenales” comunistas, contrarios al liberalismo económico, pero consustanciales con la idiosincrasia asiática.

Así solucionó los graves problemas de escasez de vivienda, de servicios de salud, de empleo, de seguridad pública (Homicidio, corrupción, narcotráfico y violación; de falta de justicia, de mucha  suciedad) y encarriló a su isla para convertirla en el más grande hub del Asia del Sur y centro de desarrollo de la nanotecnología.

Como parte de los planes de desarrollo quinquenales obligatorios (como la Sopa de Herodes) , Lee Kuan, el “Dictador Bueno”,  realizó reformas de estado transversales y sectoriales:

i)              Promulgó un severo código penal que impuso la pena de muerte para asesinos, corruptos, violadores, narcotraficantes, así como  trabajo forzado, vestido infamante y azotes ante los medios de comunicación para delitos menores, prohibió el homosexualismo, purgó al poder judicial y a la policía, aumentó el número de jueces y los obligó a trabajar en las noches para reducir a 6 meses la duración de los juicios. También implantó elevadas multas por ensuciar las calles y por  conductas impropias.
ii)             Reformó su educación orientándola hacia las TICs y la competencia, estableció el inglés como idioma oficial, envió  a cientos de singapurenses a estudiar en el exterior y contrató a numerosos profesores extranjeros para sus escuelas.
iii)               Igualó la paga de los burócratas con la de los ejecutivos privados y declaró “tolerancia cero” al tráfico de influencias.
iv)             Controló  a los medios de comunicación, las redes sociales  y la oposición, persiguiendo por difamación a cualquier  crítico, hasta dejarlo en la miseria. La ley prohíbe también mascar chicle  y distribuir volantes en las calles. Así mismo, premia, en efectivo, a quienes conducen bien sus automóviles.  

Aunque a  Singapur le dicen la “capital mundial de la pena de muerte” por su elevada tasa respecto a su población: 70 ahorcamientos entre 4 millones de habitantes,  no he encontrado informes fidedignos ni  estadísticas confiables sobre fusilamientos masivos por esa causa. El país usa la horca.

Amnistía Internacional, ha protestado contra Singapur por su restricción a los derechos humanos y a las libertades civiles. Su último informe 2014-2015, dice que en noviembre de 2012, Singapur abolió la pena capital para algunos casos de asesinato y narcotráfico, conmutándola por cadena perpetua y 15 azotes, pero la impuso a delitos de uso de la  energía nuclear con fines asesinos. En marzo de 2014  suspendió una ejecución. Pero, en julio de ese año ahorcó a dos sentenciados antes de la abolición.   

Juan Carlos Mathews, profesor de la Universidad del Pacífico, resume así los éxitos de Singapur: Es uno de los cuatro centros financieros más importantes del mundo.
Sus habitantes son ricos, con un per cápita de US$38,972.
No hay inflación.
La delincuencia y la corrupción son mínimas.
Su infraestructura vial es de primera y para todos.
Tiene el puerto marítimo con la mayor capacidad  en el mundo.
El WEF o fórum Económico Mundial  lo tiene como segundo país más competitivo, solo superado por Suiza.

Conclusión:
Lee Kuan Yew, hizo lo mismo que el general Park, el tirano surcoreano y otros sátrapas asiáticos: combinó el voluntarismo, el absolutismo, la obediencia y disciplina asiática, con la planificación centralizada comunista de la economía para lograr el progreso de sus países  y  añadieron  quizá un poco más del ingrediente de la pena de muerte, común en toda Asia.   


Fuentes:


David T. Johnson Profesor de Sociología,UniversityofHawaii:


Informe Amnistía Internacional 2014-2015:

Juan Carlos Mathews: 









El caso de éxito de Corea del Sur, o 
el “Milagro económico en el Río Han”
Elmer Olórtegui Ramírez
Confieso que hasta realizar una indagación sobre el tema - como parte principal del curso de “Políticas Económicas” de la maestría en Gobierno  y Gestión Pública, del Instituto de Gobierno y Gestión Pública- USMP, a cargo del profesor Luis Carranza Ugarte -  sólo conocía el mero membrete de “milagro económico” o el nombre de “Tigre de Asia” conferido a Corea del Sur como integrante del grupo de economías asiáticas que crecieron espectacularmente a partir de la segunda mitad del siglo XX.

A cabo del trabajo, he aprendido algo sobre el pueblo coreano. He conocido la perseverancia inquebrantable de su identidad nacional, por encima de todas las vicisitudes posibles. Me ha impresionado los extremos de la crueldad que puede ejercer un pueblo sobre otro en provecho propio, pero sobre todo, me ha emocionado saber  cómo, a pesar del abuso, de la opresión y de la sevicia que los tiranos  puedan ejercer sobre su propio  pueblo, en especial contra sus trabajadores y su juventud, la lucha por la libertad y los derechos laborales y humanos, siempre es indesmayable.
De modo simple y en son de comunicación fácil, creo que el caso de la azarosa historia del pueblo coreano tiene dos aspectos, uno negativo y otro positivo, que son a su vez  complementarios: por un lado, su destino histórico de, regularmente, “caer en el tumulto” de la confrontación de grandes potencias o de sus nada amistosos vecinos, debido a la estratégica posición geográfica de la península y, por otra parte, los beneficios excepcionales que también regularmente recibió de los poderosos que sucesivamente la sometieron a vasallaje y ocupación territorial parcial o completa.
La República de Corea (Corea del Sur) comprende  99.016 Km2, un territorio equivalente al Departamento de Ica,  así como  unas tres mil islas ubicadas en su  zona de influencia. Las más importantes son: Jeju, Ulleungdo y Dokdo. A la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) le corresponde una extensión de 120, 538 Km2 lo cual arroja una extensión total de la península de km2 219.554 Km2.




Sus recursos naturales principales son la pesca, sus bosques, el carbón, el hierro, el arroz, y el algodón. Tiene una población de cerca de 53 millones de habitantes. La mitad, radica en la capital, Seúl, cuya zona metropolitana es la segunda más poblada del mundo después de la de Tokio, Japón. Sus ciudades más importantes son la capital Seúl y la de Pusán, Taegu, Inchon, Kuangju y Taejon. Los surcoreanos profesan el budismo, el confucianismo y  el cristianismo, con libertad.



El inicio de Corea se remonta a aproximadamente unos 2,350 años antes de nuestro tiempo, en la zona norte de lo que hoy es conocida como Península de Corea, donde surgió el reino llamado  Gojoseon, fundado por un jefe guerrero llamado Tangun o Dangun.  Es la sociedad coreana más antigua de la zona, pero se extinguió unos 300 años después.  Sobre sus restos se constituyó el reino de Buyeo, a orillas del río Sunggari.
En el siglo X en Silla, uno de los reinos resultantes de un proceso de intensas luchas intestinas por el poder en la zona. Wang Geon, un militar proveniente de una rica familia de comerciantes de la ciudad de Songdo, siendo primer ministro de Gung Ye, lo depuso el 15 de julio  de 918 y tras convertirse en el nuevo monarca cambió el nombre del reino por el de Goryeo o Koryo, palabra de la que deriva el actual nombre de Corea. 
En 924 Wan Geon sometió finalmente a un pequeño territorio que había quedado bajo otro monarca en el Sur  consolidando su régimen en toda la península bajo la denominación de Koryo y gobernó el país hasta su muerte, en el 943, pero su dinastía gobernó hasta 1392. Desde entonces el país ha pasado por el vasallaje ante el Imperio Mogol cuando gobernó China por entonces como la dinastía Yuan, impuesta por Kublai Khan, por una primera ocupación por parte de las fuerzas japonesas de Toyotomi Hideyoshi, una segunda ocupación china a manos de la dinastía de los Manchú ( Ching o Qing), a la que siguió una segunda ocupación nipona en  1876 que a pesar de la intervención militar de China terminó instaurando el protectorado japonés sobre Corea. Siguió después la invasión rusa que no hizo más que consolidar el yugo japonés sobre los coreanos durante 69 años, hasta el 15 de agosto de 1945, fecha de  la rendición japonesa ante los aliados en la segunda Guerra Mundial.  En 1945 el 93% de la industria del acero y el 85% de la química estaban en Corea del Norte, mientras que el Sur funcionaba prácticamente sólo como proveedor de alimentos.

La última división y la guerra coreana
La derrota del Japón en 1945, no significó el fin del martirio del pueblo coreano. Más bien implicó más sufrimiento y  la división del  país. Al final de la guerra, las tropas de EEUU ocuparon la mitad sur de la península, mientras que las soviéticas se asentaron en el norte, justo más allá del famoso paralelo 38. Así, de la ocupación japonesa, Corea pasó a la doble ocupación estadounidense y soviética.
En noviembre de 1947, en un esfuerzo por encaminar la vida de la nación coreana, en función de lo que pensaban sus habitantes,  las Naciones Unidas convocaron a elecciones generales en el país, bajo la supervisión de una comisión de ese organismo. Pero ya se había iniciado la “Guerra Fría”. La URSS se negó a acatar la  resolución y cerró el territorio coreano bajo su control.

La República de Corea del Sur
Decidido a enfrentar y contener el propósito soviético de afianzar su poderío en toda la península, el 15 de agosto de 1948, en la zona Sur, la parte más pobre de la península, con apoyo estadounidense, los coreanos sureños fundaron la República de Corea. Casi un mes después, los coreanos comunistas del Norte, con el apoyo de la URSS fundaron la República Popular de Corea. Moscú advirtió al mundo que su patrocinado era el  único  gobierno legal para toda la península. Al año siguiente, el 10 de mayo de 1949, la ONU solo pudo realizar elecciones en la zona al sur del paralelo 38. En esa fecha Syngman Rhee, candidato del anticomunista Partido Liberal de Corea del Sur,  fue elegido como el primer Presidente de la República de Corea del Sur. Rhee había sido Presidente del Gobierno de la República de Corea en el exilio, del 10 de abril de 1919  al 21 de marzo de 1925.  Por otro lado,  en la zona Norte de la península bajo dominio de la URSS, el liderazgo local  pasó a manos del ex guerrillero comunista Kim Il Sung.
Sometida a una tremenda tensión, esta oposición de fuerzas planetarias desató la guerra el 25 de junio de 1950. Unos 100 mil hombres de Kim Il Sung avanzaron diezmando a la débil defensa  surcoreana.
Occidente capitalista, usando como mascarón de proa a la ONU organizó la contención  y el rechazo de la ofensiva comunista y recién al cabo de dos meses fuerzas combinadas sureñas y estadounidenses hicieron retroceder a los norcoreanos al otro lado del Paralelo 38.  Entonces, las fuerzas comunistas chinas de Mao Tse Tung, quien había accedido al poder un año antes,  entraron en la guerra con apoyo bélico soviético. El conflicto se transformó en una guerra de posiciones que devastó el territorio  hasta que el 27 de julio de 1953 cesó con el Armisticio en Panmunjong, el cual estableció una nueva línea de demarcación que serpentea en torno al paralelo 38, con una zona desmilitarizada de 4 km de anchura entre ambos países.
La Guerra de Corea fue una verdadera carnicería: 778 mil  muertos, heridos y mutilados militares, en el bando de Corea del Sur. En el lado de Corea del Norte tuvo hubo aproximadamente un millón, 545 mil bajas militares. En el campo civil la cosa fue peor: murieron  2,5 millones de civiles. 5 millones se quedaron sin hogar y más de 2 millones resultado en condición de  refugiados. Por su parte, EEUU perdió unos 54 mil soldados, mientras que los chinos soportaron medio millón de bajas.

La dictadura y el despegue económico forzoso
Syngman Rhee, inició su gobierno impulsando una nueva Constitución que estableció la República de Corea, de la que Rhee fue elegido presidente en 1952.  Desarrolló una política dictatorial que casi le cuesta  su reelección en 1956 al frente del Partido Liberal. Gradualmente se vio envuelto en actos de corrupción, pero en 1960 volvió a ganar la presidencia, lo cual desató una violenta protesta de estudiantes. A pesar de haber decretado el estado marcial no pudo reprimirla porque los militares le  negaron  su apoyo.  Debido a su orfandad política, Rhee, dimitió el 25 de abril de 1960 y se autoexilió  en Hawaii, donde murió cinco años después. Fue sucedido provisionalmente por Heo Jeong, durante cuatro meses, hasta que que  12 de agosto de 1960, éste fue reemplazado por Yun Bo-seon.
En medio de una gran inestabilidad política, nueve meses después, el presidente fue depuesto el 16 de mayo de 1961 por una junta militar autodenominada “Consejo Supremo para la Reconstrucción Nacional,” encabezada  el general Park Chung-Hee, miembro del Partido Democrático Republicano y con el aval del Octavo Ejército de los Estados estacionado en el país.
La mano de hierro de Park Chung-Hee
Tras una dictadura férrea y desarrollista de 18 años, Park fue asesinado el 26 de octubre 1979 por su jefe de espías. Fue reemplazado provisionalmente por Choi Kyu-hah, hasta que éste triunfó en las elecciones del 6 de diciembre de ese mismo año. Sin embargo, en agosto de 1980, fue depuesto por el golpe de estado de Chun Doo-hwan, quien gobernó también dictatorialmente otros 8 años.
Chun Doo Hwan, también fue un dictador sangriento y corrupto. Dio su propia constitución, pero mantuvo la política económica llamada de “crecimiento forzoso”  de Park. Fue reemplazado en 1988 por Roh Tae-Woo, bajo presión del gobierno de Ronald Reagan.


                                           El general Park, el día de su golpe de estado

Roh Tae-Woo mantuvo la política económica de alto rendimiento. Gobernó hasta 1993 cuando fue sucedido por Kim Young-sam. Este mandatario desató una campaña anti-corrupción, apresó a sus dos antecesores  Roh y Chun Doo-hwan y los llevó a juicio. En 1995 Roh y  Chun Doo-hwan fueron encarcelados acusado de corrupción y de la masacre de Gwangju, así como por alta traición en el golpe de Estado de 1979. Condenados a muerte, lograron  la conmutación de sus penas por cadena perpetua. En 1997 fueron  amnistiados. Kim Young Sam reformó la legislación nacional para frenar la gran corrupción nacional  y siguió impulsando la prosperidad del país, hasta que enfrentó la “Crisis Asiática”. Dejó el mando en 1998, a Kim Dae-jung.
Kim Dae-jung gobernó de 1998 al 2003, fue sucedido por Roh Moo-hyun, quien gobernó del 25 de febrero de 2003 al 25 de febrero  de 2008. Su sucesor fue  Lee Myung-bak, décimo presidente de febrero de 2008 al 25 de febrero de 2013.  Park Geun-hye, la hija del dictador Park Chung-Hee fue elegida como sucesora de Lee Muyng-bak. Ella es la primera mujer elegida como  presidente de Corea del Sur. Asumió el 2013 y su régimen acabará el 2018. 

El milagro, con opresión, sangre y dinero capitalista
Veamos ahora una aproximación a la reciente  historia económica de Corea. En las postrimerías de los Joseon, Corea era un país fundamentalmente agrícola y feudal inmerso en lo que se puede considerar el modelo de producción asiático, con vocación aislacionista del creciente capitalismo mercantil del mundo occidental. Sus autoridades llegaron al extremo  de prohibir el comercio exterior, sobre la base de una filosofía de vida confusionista que su aristocracia terrateniente conservadora  imponía como política nacional. No obstante, la ocupación japonesa parcial, a partir de 1876, impulsó el mercantilismo y estableció una política de explotación de recursos naturales en forma de enclave. Esto implicó la construcción de una red ferrocarriles y puertos para la extracción de madera, arroz y pescado, carbón y mineral de hierro que también tenía un alto valor estratégico para los planes expansionistas del Japón. Una primera reforma agraria realizada por los japoneses, despojó de tierras a numerosos propietarios medios y pequeños, porque debido al sistema informal nativo de tenencia de la tierra no pudieron acreditar sus derechos con documentos. Las tierras pasaron entonces a ricos colonos japoneses y coreanos pudientes. En 1910 los colones nipones sumaban 170 mil. Estos extrajeron la producción, en especial de arroz hacia Japón, provocando la escasez de alimentos y otras penurias en la península. No obstante, los japoneses no lograron su propósito de  impregnar a los coreanos de su cultura, mediante la represión, crímenes de guerra y procedimientos educativos forzosos. Una fuerte resistencia nacional, se opuso y mantuvo viva la identidad cultural de la nación coreana. 

Los primeros pasos
Está claro que el 15 agosto 1948 nació la República de Corea como un movimiento estratégico de la alianza EEUU y los coreanos del sur, en respuesta a la creación de la comunista República Democrática de Corea  (Corea del Norte)
Syngman Rhee,  primer presidente republicano, no pudo remontar la grave crisis en que la guerra coreana había sumido al país. Los de Sur habían quedado en posesión de la parte más pobre de la península, dedicada a la producción de alimentos como el arroz, algodón y a la pesca. Corea del Norte conservó la zona más desarrollada en donde los japoneses habían ubicado a las plantas de energía eléctrica, los laboratorios químicos y otras industrias menores. En el contexto de la recepción de la cuantiosa ayuda estadounidense, Rhee quedó envuelto en el amplio mundo de la represión, del soborno y la corrupción en el reparto de los subsidios norteamericanos y los negocios que implicaba la permanencia del VIII Ejército de EEUU en la zona, con más de 400 mil hombre bajo las armas. Surgió la Agencia de Inteligencia de Corea, para la intervención política, policiaca e ideológica, similar a la CIA estadounidense. Rhee devino en dictador corrupto y sólo logró impulsar  la industria  textil algodonera, la producción de azúcar  y de harina de arroz. La manufactura sólo subió al 10% del PBI. Tras su dimisión, su sucesor no pudo estabilizarse en el poder en una situación económica y social crítica porque el 16 de mayo  de 1961,  por cuartelazo el “Consejo Supremo para la Reconstrucción Nacional,” del general Park Chung-Hee, tomó el poder apoyado por el VIII Ejército de EEUU. Park Chung-Hee, fue el hombre ideal de EEUU.  




El escenario
Antes de avanzar, hay que anotar que el escenario internacional en el que se produjo el despegue forzoso del crecimiento económico de Corea del Sur  fue  LA GUERRA FRÍA, o sea el conflicto ideológico-económico y militar  Este- Oeste que opuso desde el final de la segunda Guerra Mundial  a los dos más grandes bloques económico-políticos del mundo. Estados Unidos  y sus aliados  y la Unión Soviética y sus aliados, hasta la implosión de este último  bloque en 1989.
Militarmente los bloques se organización como la Organización de la Alianza del Atlántico Norte, La OTAN, versus la organización del TRATADO DE VARSOVIA. Sus aparatos de espionaje y operaciones encubiertas a nivel mundial  fueron la CIA y la  KGB soviética,  en torno a las cuales se organizaron y trabajaron las organizaciones similares de los países aliados de cada líder.  
El enfrentamiento ideológico, político y económico de estos bloques planetarios adoptó también la forma de LA LUCHA DE LAS VITRINAS; esto quiere decir la competencia por mostrar al contrario y al mundo las bondades y la supremacía de un sistema o modelo económico sobre el otro. Este tipo de política se dio en Berlin Oeste (capitalista)  Vs Berlín Este (comunista) con el  Muro de Berlín de por medio; ocurrió, por supuesto en Corea, entre Corea del Sur (capitalista) Vs Corea del Norte (comunista), en Taiwan y Hong Kong (capitalistas)   Vs la República Popular China (Comunista) y en Cuba (comunista)  frente al mismísimo EEUU
           
El régimen  de Park Chung-hee, el inicio
Park Chung-hee, era un hombre de EEUU, programado según los intereses imperiales estadounidense que rigieron durante la “Guerra Fría”. Park era un militar que se había desarrollado en plena ocupación japonesa. Según los dictados de la anexión japonesa,  tenía un nombre en japonés y se había graduado en la escuela militar de Tokio. No obstante,  luego del fin de la segunda Guerra Mundial, fue a especializarse militarmente en Estados Unidos, en donde estableció las relaciones más adecuadas. Accedió al poder mediante el típico cuartelazo como integrante del Consejo Supremo para la Reconstrucción Nacional de Corea del Sur y luego Gobernó Corea del Sur durante 18 años, como un tirano implacable.
Lo primero que hizo Park en el poder fue consolidar y fortalecer la Central de Inteligencia, como versión corregida y aumentada de la CIA estadounidense orientada hacia la represión de los enemigos del régimen y la contención de la acción de los agentes de Corea del Norte.  Luego se legitimó como Presidente de la Tercera República de Corea en 1963. Al agravarse su estabilidad en 1972, declaró la ley marcial, suspendió la constitución del país y se declaró Presidente Vitalicio arguyendo la amenaza comunista. En efecto, se atribuye dos fallidos atentados contra su vida a agentes de Corea del Norte. El tercero tuvo éxito el 26 de octubre 1979, pero no fue realizado por los comunistas, sino por Kim Jae-gyu, el jefe de sus propios servicios de seguridad. A Park se le atribuye haber iniciado el “Milagro económico en el río Han”. En 1999, Park  fue catalogado como uno de los diez "los asiáticos del siglo" por la revista Time. Veamos cómo lo hizo

Marco económico
Park puso en marcha el modelo de industrialización por sustitución de importaciones, orientado a la exportación, que de ese modo por puro voluntarismo estatal en los hechos se transformó en uno de “sustitución de exportaciones”. Eric Toussaint, dice que este modelo, informalmente era la alternativa del Banco Mundial al modelo de industrialización por sustitución de importaciones de la Comisión Económica Para America Latina (CEPAL).  
Consistió  en que el  país fabricaba  los productos que importaba, dando valor agregado a su producción en función de  la demanda del mercado mundial. Corea dejó de exportar materia prima y productos apenas transformados e ingresó al mercado de productos con tecnología avanzada. Pero en concreto, este modelo “productivista” es posible siempre que se sea muy poco respetuoso del medio ambiente y se deje de lado  los derechos laborales y  humanos.  Los expertos dicen que aunque la vía coreana no es ni recomendable ni repetible, vale la pena estudiarlo.

Marco Político
El crecimiento sostenido y espectacular de Corea del Sur  se realizó  en el contexto de un régimen tiránico, respaldado por las armas del Gobierno y del Ejército de EEUU, bajo la sombrilla de la lucha contra el comunismo.
Park Chung-hee impulsó reformas de política general y política económica que son consideradas como el inicio del desarrollo económico sostenido de Corea del Sur,  enmarcadas en un contexto político y social de autoritarismo estatal y corrupto casi absoluto.
El objetivo principal de su acción política fue contener y superar a su principal  enemigo,  Corea del Norte, que se había quedado con la parte del león de la península: mayor territorio, mayores y mejores recursos naturales, mayor poder económico y militar, mayor industrialización y disposición de centrales eléctricas y laboratorios químicas. Corea del Norte contaba también con el enorme apoyo directo militar, económico, técnico y financiero de la URSS, Alemania Oriental, China y otros de la órbita comunista.

PRINCIPALES MEDIDAS  
Al inicio del mandato de Park, en 1961, el ingreso per cápita de Corea del Sur era sólo $ 72.00. Entonces el  régimen coreano hizo lo siguiente:
1  1. Normalizó las relaciones con Japón estableciendo política de  préstamos (US$ 200 millones) y donaciones (US$ 300 millones)
2   2. Estableció relaciones “igualitarias” con EEUU y remarcó la garantía de defensa de ese país, en caso de ataques.
     3. Apoyó a EEUU en la invasión a Viet Nam del Norte, enviando 320 mil soldados a esa guerra, por los cuales cobró como “salarios”  una ingente cantidad de dinero en forma de donación de US$ 1,500 millones.
    4. Además, a cambio de eso, recibió de las administraciones de Johnson y Nixon, transferencias por  3,100 millones de dólares, cifra superior al conjunto de préstamos del Banco Mundial a los demás países del Tercer Mundo en el mismo período. Corea del Sur no tuvo que endeudarse. Además recibió transferencia de tecnología y mercados preferenciales.
5  5. Y he aquí una innovación de política económica singular: el gobierno de Park promovió el  comercio sexual surcoreano para captar como ingresos los salarios de los militares de EE.UU estacionados en el país. La industria del sexo llegó a generar casi el 25% del PBI del país.
6  6. Sobre la base de esa ayuda, estableció como política principal de su régimen la promoción de la industria LIVIANA orientada a la exportación, mediante la importación intensiva de materias primas y alimentos.
7  7. Fomentó el uso intensivo de la mano de obra barata para la industria, sobre la base de una política interior represiva, reñida con la práctica de reconocidos derechos humanos y laborales (detención y tortura)  y la suspensión de las libertades constitucionales
8  8. El régimen de Park creó también poderosas  agencias de desarrollo económico nacionales como: La Junta de Planificación Económica, el Ministerio de Comercio e Industria y el Ministerio de Hacienda.
9  9. Reformó el sistema educativo nacional dotándole de recursos para una educación pública y privada de alta calidad. En 1961, los admitidos en el primer ciclo de secundaria eran 38% del total,  frente al 16% de 1954.  Los universitarios pasaron de  30 mil  en 1952, a 120 mil en 1954, y en 1960 eran más de 360 mil. En el 2009, los universitarios sumaron 3,07 millones. De esa cifra, 1.21 eran mujeres.
1 10. En esa línea del desarrollo educativo  de excelencia, creó en 1965 el Centro de Investigación Científica y Tecnológica.
111.  Estableció una sólida alianza público – privada mediante el modelo de los CHAEBOL, formato empresarial de promoción de conglomerados familiares  que reconocía el rol planificador, promotor, facilitador, supervisor y controlador del estado y también el decisivo papel de la inversión privada orientada hacia las objetivos y metas precisas. Los  CHAEBOLS, conglomerados  de empresas favoritas del régimen recibieron financiamiento del Estado en algunos casos, gratis y otras subvenciones directas. Pero hubo problemas: KIA MOTOR, quebró en 1966 y resurgió en 1997. DAEWOO, quebró en 1999. HYUNDAY, tuvo que vender algunas empresas en el año 2002  para evitar cesación de pagos.
1   12.  Desarrolló el Programa de desarrollo de la industria pesada  1977 1979.  En 2 años, el Estado le asignó el 80 % de su inversión. Su fuente fue el gran endeudamiento del Estado, la banca y las empresas privadas.
El estado congeló y usó fondos de pensiones y parte del ahorro privado.
1    13.  Gobernó mediante  sus llamados planes quinquenales.
Primer plan 1962- 1966
Energía, fertilizantes, textiles y  cemento, INDUSTRIA LIGERA con mucha mano de obra para mercado interno y externo
Segundo Plan 1967-1971.
Fibras sintéticas, petroquímica, equipamiento eléctrico, Siderugia industria automotriz  y máquinas-herramienta, turbinas (INDUSTRIA PESADA)
Tercer Plan 1972-1976.
Más siderurgia, equipo de transporte, electrodomésticos, construcción de barcos
1   14.  Incentivó al máximo las exportaciones exonerándola de toda carga tributaria y dándole un tipo de cambio bajo, préstamos, pero sobre todo, apoyo para el desarrollo tecnológico y capacitación de personal.
1   15.  Erradicó totalmente las barreras administrativas para la captación de la inversión privada y para el desenvolvimiento del comercio exterior.
1   16.  Extendió  una gigantesca  red de oficinas comerciales en el mundo.
1   17.  Estableció un fondo especial pro comercio para las medianas empresas.
1  18.  Fue ejecutada una Reforma agraria radical. EEUU redistribuyó la tierra como pequeñas parcelas entre campesinos como medida anticomunista; el gobierno coreano impuso tributos extremos al campesinado  y compraba parte de la producción  a precios menores que el costo de producción. Por la fuerza trasladó el excedente del campo en beneficio de la ciudad y la industria. 

      



En diez años la participación de la agricultura en el PBI se redujo del 44 al 27 por ciento, mientras que la industria  creció del 2 al 12 por ciento. Las exportaciones pasaron de mil millones de dólares a 24 mil millones de dólares en ocho años. Subió el empleo, pero en cambio, bajó la competitividad y se produjo un primer bache.
Hay que remarcar que en la base del progreso coreano no solo estuvo la cuantiosa ayuda estadounidense y el aporte del mercado sexual sostenido por las coreanas, la exacción al campesinado y la explotación obrera a bajo costo. Estuvo y está también la voluntad y vocación nacional coreana  de sentarse a meditar profundamente, al estilo oriental, hasta concebir un sueño, hasta visualizar  la gran ilusión de lo que se desea alcanzar; estuvo también y está, la gran disciplina oriental que impulsa esos pueblos, a marchar unidos y sin vacilaciones hacia el norte fijado por los dirigentes, aún a regañadientes
A fines de la década de los setenta hubo una nueva meditación profunda y la política económica fue  corregida:

    1. Se determinó el paso de la industria ligera basada en la abundancia y bajo costo de la mano de obra,  a la industria pesada y estratégica: construcción de barcos y buques de guerra, maquinaria pesada, vehículos automotores, petroquímica, electrónica y productos con base en metales no ferrosos (cobre, aluminio y otros), sobre la base del desarrollo del conocimiento y de las tecnologías de la información.
      2. Corea del Sur fortaleció al máximo al Centro de Investigación Científica y Tecnológica creado en 1965.
       3. Otorgaron más atribuciones al Ministerio de Ciencia y Tecnología, existente desde 1967.
      4. En 1971, crearon el Instituto Coreano avanzado de Ciencia y Tecnología, institución a la que los coreanos llaman orgullosamente el  “Instituto Tecnológico de Massachusetts del Asia”.
5     5. Fomentó con énfasis el desarrollo de la ciencia y la tecnología y la aplicación de los resultados en los campos de semiconductores, de la nanotecnología, de la nanoelectrónica y la nanobiogenética, a productos de la industria pesada como de la liviana y, sobre todo los de uso masivo.

Las cifras del crecimiento
Actualmente, la agricultura solo participa en el PBI con  3%, mientras que la industria ha pasado del 27 al 30%. Respecto a esta última cifra, el 97%  corresponde a industria pesada  y el resto, a liviana.
En 1962, las exportaciones tenían el valor de 100 millones de dólares
En 1971 alcanzaron la suma de 1,000 millones  y en 1977 subieron a 10,000 millones de dólares para trepar  en el 2008 a  420,000 millones de dólares, con una caída del 13,8%  hasta  363,000 millones al finalizar dicho año en 2008.
El ingreso per cápita pasó de los 1.000 dólares en 1977 a 3, 218 dólares en 1987 y  a 10,000 dólares  en 1995. Después llegó a los 20,000 en 2007. Se redujo a los 17.175 en 2009, el nivel más bajo de los últimos cinco años.
Ingreso per cápita actual es 40 veces superior al de Corea del Norte.
Corea del sur es el mayor fabricante de tabletas, teléfonos móviles, pantallas de cristal líquido (LED/LCD)
Es el segundo país fabricantes de barcos de alto bordo.
Ocupa el tercer lugar en producción de semiconductores aplicados a ordenadores.
Es el quinto productor de automóviles.
Es la quinta potencia mundial por exportaciones  cuyo valor desde 1960 a 2011, se ha multiplicado por 3 mil.


I.             CONCLUSIONES

1.      El proceso de crecimiento económico sorprendente de Corea del Sur, que le ha colocado entre los casos de los llamados “milagros económicos” del mundo, según los parámetros internacionales (crecimiento por encima del 7% durante un mínimo de 8 años consecutivos), fue en resultado de la voluntad política del Gobierno de EEUU y del Estado coreano, como posición contra el comunismo de la URSS y de la República Democrática de Corea del Norte. Es admisible considerarlo un modelo de “CRECIMIENTO FORZOSO” O “ESTATISMO PRODUCTIVO”, pues no  se debió al juego libre de las fuerzas del mercado ni a la inversión nacional y extranjera genuina.
2.      El modelo surcoreano no es recomendable ni repetible, por su alto componente de gestión estatal tiránica, del tipo “cesarista”, asociada a una corrupción extendida,  con grave deterioro de las libertades fundamentales del hombre, de los derechos laborales de los trabajadores obreros y campesinos, de los estudiantes y de quienes, en ejercicio de su libertad no piensan igual que los gobernantes.
3.      Uno de los componentes de base del crecimiento económico de Corea del Sur, es el la profunda vocación de trabajo del pueblo coreano, así como su reconocida alta capacidad de disciplina, sobre el cimiento de una identidad nacional a toda prueba,  que puede llevarlo hasta el sacrificio para bregar en pos del cumplimiento de los objetivos fijados por  sus líderes legítimos o no.

4.      El pueblo asentado en la Península de Corea, por la posición geográfica altamente estratégica de la zona  del Asia Oriental y por estar rodeada de potencias, ha padecido desde muy antiguo vasallajes y ocupaciones territoriales que siguen marcando su historia y la vida diaria de sus habitantes. Actualmente, por razones ideológicas el país sigue dividido en dos. Es posible que el mejoramiento de la política mundial de bloques posibilite su reunificación. FIN 
      
      Referencias Bibliográficas
GUIA DE MERCADO- COREA DEL SUR.
GUILLERMO GIACOSA. Una Lección de Historia
MIGUEL CABEZAS SEGURADO. “El gran milagro económico de nuestro tiempo: Corea del Sur”.
PARK TAE-GYUN. “El fenomenal desarrollo de posguerra de Corea”
CENTRODEARTIGO.COM “Park Chung-hee, Primeros años, Ascenso al poder”.
http://centrodeartigo.com/revista-digital-educacion-tecnologia-educativa/contenido-14290.html
ERIC TOUSSAINT. “Corea del Sur: el milagro desenmascarado”
http://cadtm.org/Corea-del-Sur-el-milagro,1869



domingo, 8 de febrero de 2015


SOBRE LA OLIGARQUÍA PERUANA


Análisis Parcial del Contenido del libro
“Poder y Sociedad en el Perú Contemporáneo”
Del profesor François Bourricaud
Edición IEP 1989

Por: ELMER OLORTEGUI RAMIREZ


Profesor Francois Bourricaud



Obras del profesor Bourricaud sobre el Perú


Uno
Presentación y precisión.

Como trabajo final de su curso “Teoría Política e Interpretación de la Acción Social”, de la maestría del Instituto de Gobierno y Gestión Pública de la Universidad Particular San Martín de Porras, el profesor Alan García Pérez requirió al alumnado un análisis interpretativo de la i) Introducción, ii) Del primer capítulo (Punto 1 de la Primera Parte) y iii) de cualquier otro capítulo del libro “Poder y Sociedad en el Perú Contemporáneo”, del sociólogo francés, profesor Francois Bourricaud. Este es el resultado de la tarea.  

La obra de Bourricaud es, a mi modo de ver, una capital sobre la historia del proceso político-social peruano y creo necesario que en éste tiempo debe ser leída con lupa, comparando su data, las agudísimas  percepciones del autor y sus conclusiones con las de otros trabajos  posteriores sobre el mismo tema o asuntos complementarios. Esto, porque “Poder y Sociedad en el Perú contemporáneo” tiene un gran valor como antecedente documentado de una etapa crucial y de dramático quiebre o cambio radical de nuestra historia reciente. Sin duda, el texto de FB debiera ser de lectura necesaria desde los últimos años de nuestra educación secundaria.

Para el cumplimiento del requerimiento académico del profesor AGP, además de los puntos determinados, elegí el capítulo de “Conclusiones”, así como de modo necesario, la conferencia “Poder y Sociedad en el Perú Contemporáneo: una autocrítica”, una rápida retrospectiva, actualización y proyección de su propia obra, ofrecida por el profesor Bourricaud a su retorno a Lima, 18 años después de la publicación de su obra en el extranjero, en agosto de 1985, no bien iniciado el primer mandato del Presidente Alan García Pérez. La conferencia ha sido adicionada a la obra de FB por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP)  en su edición del libro de  1989, nuestro objeto de estudio.    
  
Dos
Sobre la introducción
El profesor Bourricaud abre su estudio sobre el “Poder y Sociedad en el  Perú”, analizando el papel de “La Oligarquía  frente a los Problemas de la Movilización”, o cómo esta clase social entonces dominante encaraba la encrucijada económica, política y social del país de modo general, entre 1950 y 1965, y de modo particular durante el segundo gobierno del Presidente Manuel Prado Ugarteche y los primeros años del primer régimen del Presidente Fernando Belaúnde Terry.  

El autor focaliza su preocupación en determinar cómo el régimen oligárquico enfrentaba lo que el profesor  FB  llama “la movilización”. Este fenómeno, en el caso peruano, estaba constituido  por: i) las amenazas de nuevos actores políticos representantes de masas organizadas e ideologizadas y de nuevas y viejas clases sociales que por entonces  alcanzaban capacidad de expresarse, ii) crecientes problemas económicos y sociales derivados del crecimiento demográfico excesivo, del régimen casi feudal imperante en los Andes y de factores económicos generados por el comercio exterior y la intensa penetración de la inversión extranjera. El siguiente es un somero resumen de las percepciones de Bourricaud.

1.      Uno de los principios de la vida política peruana de entonces  era la exclusión  de la población originaria, de los analfabetos y de las mujeres.
2.      El régimen gubernamental es uno oligárquico que representaba como máximo  a la plutocracia de Lima, Arequipa y Trujillo,  en alianza con caudillos militares provenientes de las clases bajas y que tenía como referencia suficiente el humor político de los electores de las tres mencionadas ciudades.
3.      Otro de los principios de esta sociedad es la designación de los personajes políticos por un pequeño grupo, en función de sus intereses, mediante procedimientos oscuros y componendas bajo mesa que los electores solo refrendaban como hechos consumados.
4.      De este modo, el estado  es un instrumento para el provecho propio e intereses egoístas de la oligarquía  y de represión contra los demás componentes de la sociedad.
5.      El poder de la oligarquía  procede de su capacidad de captar para sí la mayor parte de la riqueza generada por las fuerzas productivas del país  en desmedro de la colectividad. Se debe, también, a su eficiencia para legitimar esa captación de recursos como lo mejor para el progreso del país.
6.      El periodo bajo estudio tiene dos aspectos: uno positivo, de auge económico con base en la exportación como materia prima de algodón, azúcar, minerales metálicos y harina de pescado, y otro negativo, de amenazas crecientes provocadas por el aumento incesante de la población que genera los problemas de la migración del campo a la ciudad y el consiguiente abandono de los centros de producción de economía de subsistencia de la Sierra, fuentes de explotación y de mayor pobreza.
7.      El estado y la oligarquía  enfrentan nuevas demandas sociales por mayores servicios de infraestructura básica, y exigencias perentorias de cambios políticos radicales que ni el uno ni la otra son capaces de comprender y menos atender, debido a su incapacidad de adaptación  y a la poca autorregulación del sistema político imperante.
8.      No obstante y a pesar de la violencia del tema agrario y su consiguiente represión policial, en el período bajo análisis no se produjo la explosión o estallido social pregonado por los intelectuales catastróficos o apocalípticos de entonces.

Tres
De la Primera Parte, “Movilización  de una sociedad dualista”.
Capítulo 1: Caracteres originales de la oligarquía peruana

Con base en el “dualismo” social desarrollado por Parsons, FB describe a la sociedad peruana bajo análisis como un conjunto social polarizado entre dos facciones bien definidas como “dominadores y dominados”. Remarca que el origen de los dominadores es la guerra de conquista, la ocupación y la colonización, razón del “sometimiento  perdurable” de los vencidos. No obstante, afirma que tal imagen no es completa y no incluye “condiciones actuales” y derroteros previsibles de su evolución.  

Apuntando a una definición de oligarquía en el Perú en el periodo bajo examen, el autor señala que el vocablo designa a todas las clases dirigentes e incluye el concepto de “poder absoluto” y su ejercicio por un pequeño grupo de personas, integrantes de una familia, de un  clan o de una tribu.
En el estudio de la situación de la Costa, FB encontró  una economía agraria moderna  en auge gracias a la explotación  a escala del algodón y de la caña de azúcar, orientada a la exportación y, por tanto, vinculada con el mundo más avanzado.  Esta actividad que representaba  el 30% de las exportaciones de entonces (15% del PBI) y la minería que constituía el 37% de las exportaciones y aportaba entre el 10 y 15% del PBI, son el origen de la mayor parte de la riqueza nacional que se concentraba en pocas familias nacionales, en inversionistas estadounidenses (Cerro de Pasco Cooper- Cobre- plomo, estaño, hierro; Marcona Mining - cobre  – hierro;  y la  Southern Perú Cooper Co – cobre y estaño) y, por tanto, son la fuente del poder oligárquico peruano. Aquí, el papel principal corresponde a terratenientes en proceso de modernización, relacionados con mercados extranjeros y  algunos cuyas plantaciones albergan a sindicatos de jornaleros  

Respecto a la Sierra y sobre la base de sus lecturas de  novelas indigenistas, Bourricaud, determina que en la cúspide de la estructura de poder económico andino destacaban las figuras del PATRON, del GAMONAL y del CACIQUE, terratenientes latifundistas codiciosos, abusivos y despiadados de origen reciente, pero con antecedentes en las odiadas figuras de los corregidores e intendentes de la época de la ocupación colonial hispana. Construyeron su poder  sobre la base del uso de su influencia en el aparato local estatal y religioso para provecho propio y el empleo directo de la fuerza por mano propia contra sus rivales  para el despojo, especialmente de tierras y ganado, en perjuicio de otros propietarios, pero preferentemente de pueblos originarios, a cuyos miembros sometían a trabajo semiesclavo o vasallaje. El CACIQUE  era una variante  cuya base era la confiscación o el arrebato de bienes para enriquecimiento propio, con el apoyo de un entorno sobre el cual el explotador ejercía el puesto de jefe.

Así, aunque no lo dice, Bourricaud describe un régimen casi feudal en los Andes Peruanos, caracterizado por estar constituido por extensos dominios territoriales (latifundios de más de 20 mil hectáreas) dramáticamente improductivos, reducidos a una economía de subsistencia, desvinculados del mercado nacional e internacional y aportantes de fibra  y carne, por un valor aproximado al 5% de las exportaciones d aquél tiempo. No obstante, anota que este panorama andino empezaba a modificarse con la presencia de los enclaves mineros estadounidenses, particularmente con el de la Cerro de Pasco Cooper Co. y la diversificación de sus inversiones en ganadería alto andina  de alto valor genético.
Bourricaud determina entonces que las principales características de la oligarquía peruana cincuenta-sesentera son:

1.        No es una clase dirigente genuina; es más bien una clase dominante, sobre la base del dinero y de un acendrado egoísmo clasista de la cual, a su vez, deviene su incapacidad política de legitimarse, sin habilidad de adaptación y sin el menor propósito  de convocar a los demás hacia la búsqueda de fines nacionales o socialmente más amplios.
2.        Es fundamentalmente costeña, agrícola (los barones del algodón y del azúcar) y minera, con más vocación financiera que industrial frente a  nuevas actividades.
3.        Su ascenso económico, político y social, data de finales del Siglo XIX, por lo que No es cierto que estaba compuesta por herederos de las grandes familias de finales de la ocupación española. Además de sus miembros de origen peruano, tenía también integrantes extranjeros  solo como “ricos”, más no como componentes de la llamada “alta sociedad”, o sea  del Club Nacional.
4.        La oligarquía absorbía la mayor parte de la riqueza, era consumista y aunque no intervenía directamente en la producción, la orientaba y la dirigía con firmeza.
5.        Desarrollaba un proceso de copamiento gradual  de nuevas actividades: finanzas (bancos) y Seguros, inmobiliaria, comercio de importación de bienes duraderos, producción industrial, minería y cualquier área que suponga ganancia de dinero, como por ejemplo, el control del poder político y del estado.
6.        Para eso y, fundamentalmente, por seguridad al fracasar en su intento de crear una “Republica Aristocrática”, aceptó  dejar el ejercicio del poder en manos de  los caudillos sucesivos, de origen popular, resentidos contra los ricos. No obstante, conservó suficiente capacidad de maniobra para orientar la política hacia sus fines.  
7.        Su organización social, se asemejaba al de una antigua “gens”, pero de estructura patriarcal y no matriarcal como ocurría en esta antigua forma familiar de la sociedad primitiva. Su núcleo no era el hogar, sino la extensión de la actividad económica, una red de familias con clientelas.
8.        Consolidó  su poder o  lo expandía mediante alianzas tanto económicas, comerciales y políticas como de parentesco acordado (matrimonios concertados), aunque hay excepciones como el caso de uno de los  clanes azucareros la costa, de estructura cerrada.
9.        En algunos casos, abarcaba diversos y numerosos tipos de negocios hasta de dimensiones pequeñas que daban la impresión de constituir pequeños “imperios que, en realidad, eran conglomerados formados según el criterio oportunista de “una buena colocación” mal dirigidos y cuyo éxito podía deberse al apoyo central generalmente de un banco.
10.    Sin capacidad para encarar el desarrollo de proyectos industriales, tuvo disposición para delegar la administración y la gestión técnica a profesionales, conservando el manejo de la política de las inversiones.  

Sobre esta visión, Bourricaud acertó al advertir que la oligarquía peruana marchaba hacia una encrucijada decisiva a causa de  la entrada a la vida política del país de organizaciones de masas importantes como el Partido Aprista Peruano, representante de la clase media del Norte, de los movimientos sindicales de obreros de inspiración comunista (la CGTP), de Acción Popular, también abanderada de la clase media alta venida a menos del Sur, así como por el surgimiento incipiente de movimientos políticos campesinos de orientación marxista que planteaban la necesidad perentoria de la Reforma Agraria (Cusco, Puno y Junín), así como  por la segunda ola migratoria de la Sierra hacia la Costa.

Esta confluencia, advirtió  a Bourricaud que la vetusta estructura de la escasa clase política nacional conformada por los amigos del líder o presidente, por su patrones aliados del interior del país, por sus clientes eventuales de cada campaña electoral y por un reducido grupo de políticos de prestigio nacional con figura y rol independientes, iba camino a desaparecer.


Cuatro
De las Conclusiones 
El profesor Bourricaud, no enumeró sus conclusiones; una aproximación a eso es la siguiente:
1.        La oligarquía peruana en el período 1950- 1964 (Odría, Prado, Belaúnde) sufrió un proceso de transformación que la llevó hasta fraccionarse en segmentos que estaban dispuestos a apostar por la industrialización rápida y hasta por la reforma agraria, siempre que ésta empezara por los latifundios de la Sierra, los menos productivos del país.
2.        A pesar de que esta clase social dominante adscribía a la doctrina del liberalismo económico y se sustentaba en las sólidas bases económicas de  entonces de la agro exportación del algodón, del azúcar y de la floreciente industria de la harina de pescado, así como de la minería, la banca y los servicios inmobiliarios, expresaba serias deficiencias que minaban su poder.
3.        La oligarquía no  entendió o no le importó entender la diferencia entre sus intereses de clase y de grupo y el interés social general o  mayor, lo cual le impidió mantener o conservar sus escasas alianzas con la clase media o con los “olvidados emergentes”. Nunca logró institucionalizarse como un poder político estable, a pesar de que ante ataques directos reaccionó con alguna destreza y eficiencia.
4.        Al proceso de transformación y fraccionamiento oligárquico correspondió  paralelamente otro, el del ascenso a la política de los llamados “olvidados”, o sea los sectores populares (obreros y campesinos, los pueblos originarios)
5.        El rol decisivo de organizaciones de masas organizadas (APRA, ACCIÓN POPULAR) y de organismos clasistas (obreros y campesinos)  y partidos políticos de cuadros de orientación izquierdista (LA CGTP, los distintos partidos comunistas pro soviéticos, pro chinos y procubanos) cambió el rol del jefe político peruano, introduciendo la novedad de la capacidad de innovación ante nuevas demandas sociales de reformas y cambios, especialmente en la propiedad de la tierra. Se planteó el cambio en todos los  programa políticos y sociales existentes.  
6.        Dos factores nuevos emergieron  y se expresaron como determinantes de la evolución de la sociedad peruana: el primero fue el comercio exterior y su capacidad de fijar precios sin la menor participación de la voluntad nacional. El segundo fue el papel importante de la inversión extranjera para el progreso económico y la prosperidad social.
7.        La aceleración del ritmo del crecimiento demográfico, con sus secuelas de migración incontrolada del campo a la ciudad, de aumento de la pobreza rural y urbana, el incremento de las enfermedades y de la desnutrición infantil, provocó  una mayor demanda de servicios de infraestructura básica que el estado no estaba en condiciones de atender con eficacia y prontitud.

Del “Poder y Sociedad en el Perú Contemporáneo: Una autocrítica”

Esta parte de la edición de 1989 del libro de FB, es un verdadero tesoro. El autor volvió sobre sus pasos 18 años después de primera publicación de su trabajo en el exterior (Lamentablemente eso no se hizo en el Perú sino hasta el 89). Bourricaud, aceptando francamente que desconocía los detalles de la evolución del país en ese período, formuló una descarnada autocrítica a su trabajo señalando puntualmente sus carencias e insuficiencias de visión, data y desarrollo. Eso, para mí, tiene un valor inestimable que a mi modo de ver le restituye consistencia a sus afirmaciones de aquél tiempo.
No obstante, FB planteó ante las nuevas generaciones  tres puntos de debate y desarrollo, a partir de los temas centrales de su obra:
El primero, es la necesidad de esforzarnos por determinar que si después del quiebre de la oligarquía a raíz de la revolución militar comandada por el general Juan Velasco Alvarado, esa clase social ha desaparecido y, en caso afirmativo, si ha desaparecido también la propensión oligárquica de ciertos segmentos de la sociedad peruana. La segunda cuestión es también establecer si la dualidad de la sociedad peruana también ha desaparecido, si en nuestra estratificación actual persiste la rigidez  de los sectores organizados y la propensión a la inestabilidad o desborde social impulsados por al crecimiento poblacional y la falta de recursos para cubrir las demandas sociales. El tercer asunto es captar y conocer a fondo el estilo político predominante en un momento dado de nuestra sociedad. El profesor Bourricaud, recordó en su valiosa disertación que el modo de hacer política del periodo que él estudió a fondo, se caracterizaba por el encarar los problemas sin apuro, con acuerdos tipo componenda, con pactos y actitudes enmarcados en una incuria general  y desentendimiento por los resultados. Ese estilo  cambió gradualmente hacia la forma de la “movilización dialogante” del primer régimen de Belaunde Terry, el cual fue sustituido después, por la “movilización abrupta” del régimen militar de Velasco Alvarado hasta llegar a la “movilización amplia” (contra el exterior por el problema de la deuda) durante el régimen de Alan García Pérez.  

Cinco
Mi pensamiento crítico

La obra “Poder y Sociedad en el Perú Contemporáneo”, del sociólogo francés Francois Bourricaud (1922-1991), es una amplia puerta de entrada hacia uno de los temas básicos en la historia del Perú republicano y a sus raíces durante la ocupación española: la oligarquía, esa fuerza económica y política de élite que funcionó como bisagra entre el fin de la ocupación española,  la emergencia y la continuidad  de nuevos estados hispanoamericanos independientes, hasta su primera desaparición y su renacimiento en el país. El camino abierto por Bourricaud, con su trabajo sistemático, ha servido para que después transitaran por él con actitud de microbiólogos sociales de nuestra estructura social y su evolución, mentes como la del sociólogo peruano Julio Cotler (“Clases, Estado y Nación en el Perú” 1978) y otros.

Claudia Gonzáles Castro, en “Las Dictaduras en América Latina 1960-1980 “  identifica plenamente a la oligarquía: “En los primeros pasos de los estados independientes de América latina, se  establece un nuevo grupo de dominio entre  los emergentes comerciantes, mineros,  hacendados y cafetaleros (estos últimos, en centro América) con sus consecuencias políticas, sociales y económicas.  La Oligarquía tuvo su periodo de desarrollo y predominio en las últimas décadas del 1.800 y las primeras del siglo entrante. Primeramente, captura el poder económico con la explotación de recursos y la consiguiente acumulación de capital entre familias, para posteriormente conquistar el poder del estado. De esta manera la capacidad de decisión de los estados estaba concentrada en un grupo social reducido, vinculado familiarmente”.

En el Perú, la oligarquía se constituyó como una clase social dominante sobre las demás, controladora  del poder directa e indirectamente, pero no pudo remontar el desorden del “Primer Militarismo” luego de la emancipación, en cuyo marco se fue extinguiendo sin remedio, a pesar de su alianza con los intereses básicamente mercantiles del imperialismo inglés. Resurgió representada por otros nombres a finales del siglo XIX y entró en crisis a partir de los años treinta del siglo XX, al ser cuestionada  doctrinaria e ideológicamente por fuerzas sociales organizadas e insurgentes, por algunos de los caudillos de aquél periodo y al ser  desplazada parcialmente de la agro exportación costeña por representantes del nuevo poder de los EEUU, quienes también, a través de los enclaves mineros de La Oroya, de Cerro de Pasco, de Marcona  y Toquepala, le restaron una considerable porción de poder político.

Esta crisis se agudizó en las décadas de los cincuenta y sesenta. Fue entonces cuando el joven estudioso francés Francois Bourricaud  tomó una instantánea fotográfica social como parte de un análisis mayor, no radiográfico, sino por “resonancia magnética” (por la minuciosidad de sus detalles) a la estructura social y económica peruana, con el objeto de determinar su capacidad de adaptación y su destreza para seguir ejerciendo el poder frente a amenazas que emergían desde diferentes frentes político-sociales nacionales e internacionales y de las clases inferiores excluidas, algunas procedentes de ámbitos territoriales también excluidos, peligro al que  Bourricaud etiquetó como el “proceso de movilización social” descrito por Deutsch.

Debo precisar que las ideas que siguen corresponden únicamente a las parte de la obra de Bourricaud materia del trabajo académico encargado. No pretenden reflejar  una visión de todo el texto. Respecto a la introducción que inicia el enfoque del gran primer tema “Una oligarquía Frente a los Problemas de la Movilización”, percibo algunas carencias de origen cuya solución hubiesen ayudado a aportar más luces. Su background  va como máximo hacia la década de los años veinte y su visión total incluye pocas articulaciones con el panorama mundial y con la situación política y social de los demás países latinoamericanos de entonces. Si bien considera a la estructura de la sociedad peruana como una resultante del colonialismo español, la expone  como un conjunto estático mencionando como un único factor dinámico a la herencia del ejercicio del poder que la aristocracia ibérica dejó a los criollos, a raíz de la independencia.

Bourricaud no advirtió que si bien el Perú a mitad del siglo XX era un Estado, no era una Nación. Tampoco lo es hoy. En esa entonces, era con mayor nitidez aquella “promesa” a la que aludió Jorge Basadre, aquél  exceso semántico al que después se refirió Pablo Macera; en fin, un proyecto de país en construcción, sin ningún factor real de cohesión social.  Ese era el resultado de una independencia no querida por los propios españoles peruanos – a pesar de que siendo aristócratas en el orden social de la ocupación, eran en los hechos “ciudadanos de segunda”. La emancipación tampoco fue deseada por los mestizos y fue rechazada hasta por los esquilmados “pueblos originarios” cuyos representantes eran tan realistas como el propio virrey. La caída del poderoso Virreinato del Perú fue, qué duda cabe, producto del esfuerzo de los ejércitos del Sur y del Norte de América Latina y de todo el andamiaje de intereses planetarios que actuaron como vientos de fronda, comandados por libertadores criollos que lucharon por los intereses de su clase, de su clan o tribu. Esto determinó que en el Perú, al irse los colonialistas y los  libertadores, el ejercicio del poder se trasladara, sin gran  sacrificio de por medio, a la clase criolla nacional y en pequeña parte a los mestizos blancos, a partir de  los cuales se estructuró la oligarquía aristocrática. Esta, por supuesto, excluyó totalmente de todas las formas de acceso y ejercicio  del poder a los  pueblos originarios, despectivamente llamados  “indios”, a las mujeres  y a los negros, quienes prosiguieron sumidos en inexistencia civil, la explotación, la pobreza, la exclusión total. Bourricaud, tampoco consideró bajo ningún punto de vista la supervivencia de los pueblos nativos, la prevalencia de sus culturas, de sus idiomas, de sus visiones cosmogónicas  ancestrales y de sus derechos territoriales en especial de las naciones Quechua, Aymara, Asháninka y Awajun,  a pesar del genocidio al que fueron sometidos durante la ocupación ibérica y, menos aún, tuvo en cuenta sus luchas por su identidad (de Manco Inca a Túpac Amaru I, pasando por  Juan Santos Atahualpa, hasta Túpac Amaru II y Túpac Catari).  

A mi modo de ver, hay otras carencias: la obtención de los elementos de su visión a partir de un arduo trabajo deductivo con base en  las hemerotecas de los diarios “El Comercio” y “La Prensa” y el contenido de novelas indigenistas de autores nacionales  como “El Mundo es Ancho y Ajeno” (Ciro Alegría) y “Yawar Fiesta” (José María Arguedas). Esto, sin menoscabo de sus vivencias directas en el interior del país, en particular en Puno y Chimbote. Su reducción al dualismo de la oligarquía Vs las masas como el faro  del escenario peruano, resultante del examen de la estratificación social mediante un análisis que pretende no parecerse a la doctrina del materialismo histórico, le resta contundencia y vigor a sus conclusiones y provoca cierta desilusión entre los lectores de esta época, como en mi caso, situaciones que resultan amenguadas por la transparente, sincera y valiente aceptación de dichas carencias  que en 1985 hizo el propio autor en la autocrítica que pronunció en el Instituto de Estudios Peruanos.   


No obstante, es también necesario tener en cuenta que durante el período de análisis de Bourricaud, en América Latina  se imponía una mayoría de regímenes dictatoriales, cultores a cual más de conductas públicas corrupta, tal como se puede observar en la infografía siguiente, de Katiuska Rojas Chuko, en la cual, seguramente por su legitimación con la amañada elección de 1953, no figura el general Manuel  Odria, jefe del “Ochenio” qué más da, uno de los períodos considerados entre los más tiránicos y corruptos, correspondiente a la modalidad de “militarismo populista”.  




El siguiente cuadro de Katiuska Rojas Chuko  explica también que la encrucijada de la oligarquía peruana descrita por Bourricaud, correspondió a un cambio hemisférico impulsado por el conflicto Este-Oeste (Capitalismo Vs. Comunismo y la Revolución Cubana como su máxima expresión en Latinoamérica) y la teoría y práctica criminal  de la seguridad hemisférica  elaborada por EEUU, para defender sus intereses en la región: las dictaduras de seguridad nacional. Aún sin considerar estos factores adicionales, Bourricaud estableció claramente  que el fin de la oligarquía peruana, como clase social, se acercaba, por más que en 1985 dijera con gran entereza que él mismo consideraba a las previsiones de su obra como un gran fracaso, lo cual por supuesto, solo puede ser asumido por sus lectores como un gesto de humildad ante la monumentalidad de su análisis de aquél momento peruano.




El profesor Bourricaud no se equivocó ni su trabajo es un fracaso. Por el contrario, la sucesión de los levantamientos de 1965 en el Cusco, Junín  y La Libertad, tal vez no alcanzaron la dimensión de una revolución, pero fueron resultados  consistentes a los oídos oligárquicos sordos ante las insistentes demandas de cambio social radical que luego sirvieron de base política y social para el pronunciamiento de los militares de 1968, el cual, como lo reconoce el autor,  significó la liquidación y desaparición de la oligarquía como clase social en el Perú. Si bien es cierto que el proceso de demandas de reformas quedó trunco, los requerimientos se agudizaron a partir de la década de los ochenta con el estallido de la larga guerra interna por el poder  (1980-2000 – PCP Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru Vs el Estado Peruano), la cual, junto con el calvario del problema de la deuda externa, sumió al país en una de sus más graves crisis económicas y sociales después de la Guerra con Chile.
Hoy, es otro el modelo político imperante en el país, imperfecto y aún  rústico, pero en relación con el que nos describe el profesor Bourricaud, es distinto y más avanzado. Es nuestro deber, estudiarlo y trabajar  para mejorarlo.

Lima, 3 de diciembre de 2015